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• Los inconvenientes de dividir la feria en 2 recintos aumentan por los cortes y desvíos de circulación

• Los hoteles no logran el lleno total porque muchos de los 150.000 asistentes van a dormir a su casa


E Winkels / J Subirana / S Sabrià
El Periódico
Martes, 07 marzo '06

Barcelona crujió ayer bajo el impacto de Alimentaria, inaugurada por los príncipes de Asturias, pero no se llegó a romper. A la esperada gran afluencia a una de las cuatro ferias más grandes (junto a Construmat, el Salón del Automóvil y el nuevo 3GSM) y la ya habitual desventaja de tener que repartir los expositores entre Montjuïc y la Gran Via (L'Hospitalet), se añaden estos días los incontables obstáculos de las obras, que la cita soportó con resignación.
Cortes y desvíos en dos ejes básicos, la Gran Via y el paseo de la Zona Franca, causaron ayer grandes atascos y la acumulación de retrasos en las horas punta, tanto por la mañana como por la tarde, cuando la Fira cierra las puertas a las siete.
A falta de la esperada conexión en metro, que tardará años en hacerse realidad, una interminable flota de autobuses lanzadera, fletados por la Fira a Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), comunica ambos recintos. Los autobuses articulados hacen una carrera de obstáculos por la Gran Via, la plaza de Cerdà y el paseo de la Zona Franca. En los peores momentos les costó 40 minutos recorrer cuatro kilómetros.
Los buses simples realizan una ruta por la montaña de Montjuïc y la calle del Foc, algo más rápida pero en horas punta también congestionada cuando llega al paseo de la Zona Franca.

DEMASIADOS OBSTÁCULOS
Son demasiados obstáculos, pese al dispositivo de 40 agentes de la Guardia Urbana en Barcelona y otro despliegue extra de los de L'Hospitalet, para poder mover con fluidez a los 150.000 visitantes profesionales que según la organización pasarán por ambos recintos en cinco días. La actividad dejará en Barcelona y su entorno un efecto económico que la organización de Alimentaria cifra en 167 millones de euros.
Pese a esos números mayúsculos, Jordi Clos, presidente del Gremi d'Hotels, aseguró ayer que los hoteles de Barcelona no se llenarán con la feria y la ocupación media se situará esta semana en el 85%. El día más fuerte será hoy, "con un 95% de ocupación", ya que Alimentaria coincidirá con el partido Barça-Chelsea, que ha traído hasta Barcelona a unas 6.000 personas.
Durante el congreso de telefonía móvil 3GSM, celebrado a mediados de febrero, los hoteles de la ciudad sí que se llenaron. Según el gremio de hoteleros, se trata de un perfil de asistentes distinto. La mayoría de los 50.000 visitantes a 3GSM eran extranjeros y estaban obligados a pernoctar. En cambio, de los 150.000 visitantes de Alimentaria hay unos 40.000 extranjeros y una parte importante de los asistentes son de poblaciones catalanas que, muy posiblemente, vuelven a dormir a su casa, indicó Jordi Clos.

EJECUTIVOS EN APARTAMENTOS
La Asociación de Apartamentos Turísticos aseguró que durante esta semana el alojamiento en este tipo de estancias registra una ocupación del 80%. Según fuentes de la asociación, tras la feria de moda Bread & Butter y el congreso de móviles 3GSM, estos apartamentos "se han consolidado como una oferta para perfiles como el de directivo, aparte del de turista, que era el cliente más habitual".
No se quedaron a dormir en Barcelona los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, los encargados de inaugurar la muestra. Acompañados por el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, y un largo elenco de autoridades, realizaron un paseo inaugural que empezó en la Gran Via, cerca del mediodía, y finalizó en con un aperitivo en el salón Innoval, en Montjuïc, dos horas más tarde. En la primera parte del circuito, la comitiva pudo circular con facilidad. En Montjuïc ya fue diferente. A pesar de ser un salón exclusivamente profesional, en el que la entrada vale 60 euros, había un público mucho más popular.
Antes de abrirse al público, Alimentaria ya había movilizado directamente a casi 30.000 personas, de las que unas 6.000 trabajaron durante la semana previa montando todos los estands, y el resto son los que estarán estos días atendiendo a los visitantes en representación de las 5.000 empresas participantes. Para desmontar los estands harán falta unas 3.000 personas más.
Alimentaria Exhibitions, la empresa organizadora, prevé facturar 30 millones de euros en esta 30ª edición. Cada metro de suelo para exposición se vendió a unos 175 euros, a los que se deben sumar 50 euros más según los servicios que se soliciten y entre otros 200 y 400 euros más para la decoración.