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Miles de barceloneses siguen los entrenamientos de las avionetas de la Red Bull Air Race
Jordi BordasLa VanguardiaJueves, 04 mayo '06
Giros escalofriantes; picados tremebundos; vuelos invertidos que dejaban sin respiración a quienes tuvieron la fortuna de contemplarlos, miles de personas apostadas sin agobios en las playas de Mar Bella, Nova Icària y Bogatell. El primer entrenamiento de la Red Bull Air Race, la carrera de aviones que se disputará el próximo sábado, a partir de las seis de la tarde, en las playas olímpicas permitió atisbar la espectacularidad que tendrá esta prueba. Y eso que ayer no fue una jornada muy propicia para las florituras aéreas. El fuerte viento retrasó el inicio de la sesión casi una hora y media y, aunque amainó lo suficiente como para que los aparatos pudieran despegar, no invitaba a los pilotos a asumir riesgos ni a los barceloneses a recostarse sobre la arena para disfrutar de un día de playa y baños. Ni la Guardia Urbana ni los agentes de seguridad desplegados a lo largo de esta franja del litoral tuvieron que intervenir para solicitar a los bañistas que, por razones de seguridad, abandonaran la playa.
Tan sólo cinco avionetas se atrevieron a volar. Casi como en una carrera de relevos, fueron saliendo una tras otra. Como sucederá el sábado. La segunda no iniciaba el recorrido hasta que la primera no había completado el suyo. Y la tercera no irrumpía en el cielo hasta que la segunda no había aterrizado.
El primer motor empezó a roncar a las once y media de la mañana, noventa minutos más tarde de lo previsto, y el último dejó de funcionar sobre las doce y media. Pocos minutos después, la patrullera de la Guardia Civil, los remolcadores y las lanchas de salvamento también pusieron rumbo a puerto. A causa de la dirección del viento, un levante de rachas intensas y constantes, los aeroplanos despegaban hacia el Besòs. Apenas 50 metros eran necesarios para que las ruedas dejasen de tocar el asfalto de la pista construida expresamente para esta carrera y ya en el aire, a pocos metros del suelo, la primera subida espectacular.
A partir de aquí, el público alternaba exclamaciones de asombro con murmullos de incredulidad. Dependía de la pirueta protagonizada por el avión, desde un vuelo rasante a pocos metros de un mar embravecido, acogido con un ¡ohhhhh! masivo, hasta una caída libre de decenas de metros que suscitaba comentarios sobre los riesgos asumidos por el piloto, o superar alguno de los pasos obligados, delimitados con grandes lonas hinchables de 18 metros de altura que oscilaban empujadas por el viento, con las alas situadas perpendicularmente al suelo y que eran seguidos con el aliento contenido.
El retraso con que se iniciaron los entrenamientos tuvo su aspecto positivo en el tráfico. La restricción que debía aplicarse a partir de las 10 de la mañana en la avenida Litoral, cortada entre Bac de Roda y Selva de Mar a causa de la construcción de la pista de aterrizaje y la instalación de los hangares provisionalmente levantados allí, apenas afectó a los pocos conductores que circulaban por la vía. Hoy, a partir de las doce y hasta las dos y media de la tarde, se limitará el acceso a las playas de Nova Icària, Bogatell y Mar Bella.