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Los bañistas incívicos siguen considerando las playas de Barcelona como un vertedero de basura

Ramon Suñé
La Vanguardia
Martes, 30 mayo '06

El civismo de los bañistas que frecuentan las playas de Barcelona mejora, pero todavía deja mucho que desear. Las campañas de información y sensibilización llevadas a cabo por el Ayuntamiento y el incremento de medios para facilitar la recogida de basura están provocando una reducción del volumen residuos abandonados en la arena. Aun así, según los datos hechos públicos ayer por la presidenta del Institut Municipal de Parcs i Jardins, Imma Mayol, el año pasado los servicios de limpieza retiraron más desperdicios de la arena - 1.437m3-que de los contenedores de recogida selectiva - 1.098 m3-distribuidos por las seis playas de la ciudad.

La tercera teniente de alcalde presentó ayer las medidas de mejora ambiental de las playas que se aplicarán este año. Si bien la temporada alta comienza oficialmente el próximo fin de semana, los pasados sábado y domingo, a consecuencia de las temperaturas veraniegas que se registraron, la afluencia de bañistas en el litoral barcelonés fue masiva. La campaña del 2006 presenta una serie de novedades dirigidas a mejorar los estándares de calidad de la arena de las playas con la colaboración de los ciudadanos, algo imprescindible a tenor de los resultados de temporadas anteriores.

Un estudio realizado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) revela que en el verano del 2005 las playas urbanas produjeron un total de 4.056 m3de residuos. A las papeleras de rechazo - las comunes- fueron a parar 1.521 m3,y a las de recogida selectiva, 1.098m3,mientras que de la arena fueron retirados 1.437 m3.Este dato no es para lanzar todavía las campanas a vuelo, pero sí que marca una tendencia positiva: en la temporada 2004 los usuarios de las playas "seleccionaron" únicamente 674 m3de basura y dejaron tirados en la arena otros 1.585 m3.

Imma Mayol señaló que, a pesar de esta evolución positiva, "no son de recibo los niveles de suciedad que se alcanzan en las playas al cabo del día". "No nos resignamos", insistió la presidenta de Parcs i Jardins, que ya había expresado una queja similar a la vista del vertedero en que se convierten las playas de la ciudad tras la verbena de Sant Joan. Mayol añadió que la mejora ambiental de la arena y las aguas no es sólo cuestión de limpiar más, sino también de ensuciar menos.

El Ayuntamiento pondrá en marcha este verano un plan piloto de recogida selectiva en la Nova Icària, que en años posteriores podría extenderse al resto de playas. Se trata de agrupar todos los contenedores en seis únicos puntos - situados en los accesos a la playa- y que serán visibles gracias a unos iconos de dos metros de altura plantados en la arena. En cada una de estas áreas se instalarán cuatro papeleras de envases (amarillas), dos de rechazo (grises), una de vidrio (verde) y una de papel (azul). Además, el vaciado de las papeleras no se efectuará, como sucedía hasta el momento, a unas horas determinadas, sino a medida que se vayan llenando, lo que evitará la imagen disuasoria que ofrecen los contenedores desbordados por la basura.

Además de las 48 de la Nova Icària, habrá otras 237 papeleras distribuidas por las playas del municipio de Barcelona. También se incrementa sustancialmente el número de urinarios que estarán a disposición de los usuarios de las playas. De los 35 del año 2005 se pasa a 85 de la nueva temporada. Esto ha sido posible en parte gracias a las condiciones impuestas a los seis nuevos adjudicatarios de chiringuitos, que aportan cada uno cuatro lavabos de uso público. Asimismo, continuando con la experiencia de otros veranos, se repartirán a los bañistas 50.000 ceniceros individuales. De este modo se pretende paliar el que es uno de los grandes déficit de civismo en las playas de Barcelona, que en medios muncipales también son conocidas como Nicotina Beach. Según datos del estudio realizado por la UAB hace dos años, los servicios municipales de limpieza recogieron de la arena más de 10,5 millones de colillas, o lo que es lo mismo, cada fumador abandonó 13,5 cigarrillos donde no debía.

Esta temporada Barcelona estrenará una nueva playa, la que irá desde la Nova Mar Bella hasta el lugar donde se construirá la plataforma del zoo marino. Para habilitar esta nueva zona de baños será necesaria una aportación de arena, que también requerirán, durante la primera quincena, las playas del Bogatell y la Barceloneta. Ésta última, una de las más dañadas por los temporales que azotan la costa barcelonesa, ya recibió antes de Semana Santa una dosis extra de arena de 80.000 m3.

Sin embargo, las grandes obras de estabilización de las playas de Barcelona se llevarán a cabo el año 2007. Una inversión de 65 millones de euros para la construcción de diques y espigones debería garantizar una anchura mínima de treinta metros de playa. Imma Mayol confirmó ayer que el Ayuntamiento presentará algunas alegaciones al proyecto técnico del Ministerio de Medio Ambiente con el objetivo de que las nuevas construcciones no dificulten la circulación de las aguas marítimas.

El Consistorio barcelonés quiere también que el dique sumergido esté a una profundidad mayor que los dos metros que propone el departamento que dirige la ministra Cristina Narbona. De este modo, además de dificultar el estancamiento de las aguas, se facilitaría el paso de las embarcaciones en general - que en temporada baja pueden navegar a menos de doscientos metros de la costa- y en particular de las barcas pelícano que efectúan tareas de limpieza durante el verano.

El Ayuntamiento también ha solicitado un estudio para determinar si las obras de estabilización de las playas son compatibles con la práctica del surf, atendiendo así a la reivindicación de un activo grupo de deportistas de la plancha.

Mientras el Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno resuelven sus diferencias - técnicas, que no políticas, según precisó la tercera teniente de alcalde-, se han iniciado ya algunas obras que "no estaban en discusión". Una de ellas es la reparación del espigón de Ginebra. En el otoño está previsto trabajar en la prolongación del dique de la Barceloneta y en el de la Nova Icària. Según Imma Mayol, las distintas obras que se irán haciendo no obligarán a cerrar al baño playa alguna.