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El servicio de limpieza aumenta un 30% y la Guardia Urbana incentiva vacaciones en temporada baja
Los guardias que decidan no librar en verano recibirán 1.250 euros
La VanguardiaJueves, 08 junio '06
El
Ayuntamiento de Barcelona adaptará los servicios municipales al uso intensivo que los propios barceloneses y los miles de visitantes que llegan a la capital catalana hacen de la ciudad durante el verano. El equipo de gobierno está ultimando un cambio conceptual de funcionamiento de la maquinaria municipal para afrontar con mayor eficacia los problemas de gestión de la ciudad, y en especial de su espacio público, que se le plantean durante la temporada estival. Entre otras medidas, destacan la puesta en marcha de un plan de incentivos económicos para el traslado de las vacaciones de los guardias urbanos a la temporada baja y el incremento de entre un 25% y un 30% del servicio ordinario de limpieza.
El principio general que impregna estas modificaciones es la necesidad de mantener a pleno rendimiento algunos servicios - Guardia Urbana, transporte público, mantenimiento y limpieza, servicios personales e inspección- que hasta hace poco tiempo bajaban el ritmo de su actividad en la misma medida en que la vida ciudadana se ralentizaba con la llegada del buen tiempo.
Los veranos, y sobre todo los meses de agosto en Barcelona, ya no son lo que eran. El cierre casi total de empresas y comercios y el éxodo masivo de ciudadanos, que caracterizaban el verano barcelonés hasta hace unos años, ha pasado a la historia. Las vacaciones se hacen de forma cada vez más escalonada y repartidas a lo largo del año. Por obvias razones económicas, los inmigrantes, que representan ya el 16% de la población y que, por las condiciones de sus viviendas y sus hábitos culturales y de ocio, utilizan de forma intensiva el espacio público, no abandonan la ciudad durante el verano. Y, por otra parte, el fenómeno turístico ha acelerado las pulsaciones de una ciudad que históricamente paraba o quedaba desierta durante esta época del año. Las previsiones para los próximos meses indican un nuevo aumento del número de visitantes, que en el 2005 creció un 11,2% y que en el primer trimestre del 2006 lo ha hecho ya en un 18%.
El verano del 2005 el Ayuntamiento tomó ya algunas medidas para adecuar los servicios públicos a las necesidades de la ciudad en la temporada veraniega. Fuentes municipales estimaron entonces en un 8% el refuerzo de los servicios ordinarios de limpieza viaria respecto a veranos anteriores. La operación reportó al Consistorio un gasto extraordinario de 1,5 millones de euros, que no consiguió borrar la imagen de dejadez del espacio público de la ciudad, sometido a una presión cada vez mayor del turismo y de las conductas incívicas. Es más, el deterioro del aspecto de las calles, plazas y jardines de Barcelona, y los incidentes registrados en las
fiestas de Gràcia y Sants, desencadenaron una intenso debate ciudadano, mediático y político que obligó al equipo de gobierno a reaccionar con la puesta en marcha de un plan de choque en
Ciutat Vella y la aceleración del proceso de elaboración de la nueva ordenanza del civismo.
Este año la institución que preside el alcalde Joan Clos ha decidido dar un paso más para evitar que la ciudad se le escape de las manos. Los servicios de inspección, limpieza, transporte, y Guardia Urbana se verán incrementados respecto a lo que era habitual en estas fechas. Hasta ahora lo más frecuente es que el 75% de la plantilla tomara vacaciones en agosto. A partir de este año el Ayuntamiento se propone invertir esta tendencia y lograr que no más de una cuarta parte del personal que trabaja en las citadas áreas descanse al mismo tiempo.
En el caso de la Guardia Urbana, el propósito es evitar un déficit de plantilla que a menudo se compensa con horas extras. El 5 de mayo se emitió una circular que exponía las medidas para incentivar el traslado voluntario de las vacaciones de verano de los agentes de primera actividad. El plan oferta 400 plazas a los integrantes de la Guardia Urbana - incluidos 105 del turno de mañana, 127 de tarde y 90 de noche- para que no hagan vacaciones entre el 1 de julio y el 30 de septiembre. La propuesta incluye una semana festiva a elegir entre el 1 de julio y el 15 de septiembre - salvo la semana del 14 al 21 de agosto, que coincide con la fiesta de Gràcia- y el resto de vacaciones a realizar en junio, octubre, noviembre y la primera quincena de diciembre, A quienes se acojan a este plan se les gratificará con un extra de 1.250 €en octubre. Esta cantidad es muy próxima al salario medio mensual de un agente -con una antigüedad menor a cinco años y sin especialización concreta- que se sitúa en unos 1.400 euros.
También los responsables de Servicios Urbanos han previsto un dispositivo especial para este verano a partir de la reorganización de los efectivos de las empresas que prestan el servicio de limpieza. Fuentes municipales apuntaron un aumento del servicio de entre un 25% y un 30% respecto a lo que es habitual el resto del año, sobre todo a través de la contratación de personal eventual. Según publica este mes la revista municipal Barcelona Informació, este esfuerzo permitirá garantizar la adecuada limpieza viaria todos los días de la semana. Las áreas de la ciudad más castigadas por un uso intensivo del espacio público serán objeto de un refuerzo especial:
Ciutat Vella, los ejes comerciales, las playas - se amplía el radio de actuación preferente a los accesos desde las estaciones de metro más próximas- y Montjuïc. Está previsto mejorar la limpieza en el barrio de
la Barceloneta, reforzar el servicio de tarde en toda la ciudad y vaciar con más las papeleras. Equipos de actuación inmediata se desplazarán a los lugares en los que se produzca una emergencia de limpieza detectada por patrullas de la Guardia Urbana.
En lo referente al transporte público, y en concreto a los autobuses, TMB se ha propuesto disminuir la diferencia entre las frecuencias de paso que se dan a lo largo del año y las del verano. La empresa intentará que el recorte sea mínimo a finales de junio, durante el mes de julio y a comienzos de septiembre. Para ello contratará personal y aplicará el convenio colectivo que, desde finales del 2005, rige para los conductores de autobuses y que prevé incentivos - económicos y en días de fiesta- para los trabajadores que, con carácter voluntario, estén disponibles los fines de semana y se avengan a trasladar sus vacaciones a otros períodos del año. Tampoco los trabajadores de los servicios personales bajarán la guardia. Prueba de ello es la decisión de adelantar al mes de julio la entrada en funcionamiento del nuevo albergue para personas sin techo de la Zona Franca.
El personal municipal no vinculado a servicios tan específicos y que se prestan en la calle mantendrá la proporción de cada año en lo que a vacaciones se refiere: el 75% librará en agosto, el 10% lo hará en julio y el 15% restante, en otras fechas. Los gerentes municipales sí que verán alteradas sus vacaciones y establecerán turnos para mantener la capacidad ejecutiva. Los concejales del equipo de gobierno se repartirán los turnos de vacaciones , tal y como hacen el alcalde y sus tenientes (Xavier Casas, Jordi Portabella, Imma Mayol, José Cuervo y Jordi Hereu), que en ausencia de Joan Clos se convierten por unos días en alcaldes accidentales de la ciudad.