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• La Font Màgica de Montjuïc estrena un nuevo montaje de luz, agua y música
• Los espectáculos, venerados por los turistas, congregan a 2,6 millones de personas al añoPC
El PeriódicoJueves, 27 julio '06
No hay tour turístico nocturno que no recale en la Font Màgica ni turista que no retrate el espectáculo. El montaje de luz, agua y música es a la Barcelona nocturna lo que la
Sagrada Família a la diurna: una atracción incuestionable. Según los últimos datos municipales, una media de 30.000 personas visitan cada noche la fuente de Montjuïc, que la semana pasada estrenó nuevo espectáculo.
Precisamente, la hiperactividad nocturna de las escaleras mecánicas que ahora se repararán tiene que ver también con el espectáculo de las fuentes. Los visitantes que buscan las mejores vistas del show ascienden varios tramos para fotografiarlas desde todos los ángulos. El ajetreo es continuo mientras dura la función, cada media hora entre las 21.00 y las 23.30 horas
RESPETO POR EL AGUA
El nuevo espectáculo que acoge ahora la fuente se basa en la música del compositor checo Bedric Smetana, con el asesoramiento del director de la Orquestra Simfònica Julià Carbonell de les Terres de de Lleida, Alfons Reverté. Se trata de una nueva coreografía con la composición titulada El Moldava, una pieza dedicada a la vida que genera el curso de un río, con la que el ayuntamiento pretende "recordar la importancia del agua y la necesidad de preservarla".
En esta ocasión, la creación incorpora por primera vez una voz en off que explica la trama. Solo así el público se entera de los pasajes que representan el nacimiento del río, la aparición de unas ninfas y una escena de caza, entre otros. La composición se puede escuchar en catalán, castellano e inglés. Según fuentes municipales, la sincronía de los movimientos de agua y luz "transmiten un mensaje de sostenibilidad". Para muestra, agregan, la propia fuente, que reutiliza constantemente su propia agua.
De hecho, la Font Màgica fue concebida por Carles Buigas en 1929 como un río que nace del Palau Nacional y que discurre y se precipita montaña abajo hasta llegar a la fuente y morir en el mar, en la avenida de Maria Cristina. Unos 3.000 obreros trabajaron para poder poner en marcha sus 132 motores, 120 focos y cinco bombas que ponen en movimiento 2.610 litros por segundo, que rápidamente seducen al público.
La fuente se encuentra ahora en plena forma, tras la larga renovación que se inició en el 92 y culminó seis años después. En verano puede verse de jueves a domingo, aunque en invierno (viernes y sábados) sigue congregando a decenas de autocares de turistas, ajenos a que sea o no una nueva función.