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Estamos ante una de esas bandas realmente peculiares por su especial forma de entender el universo musical, rara avis, ellos son capaces de crear ritmos jazz embelesados por guitarras acústicas en su debut “Orchid” (1994), hasta los sabores del Medio Este de Norteamérica y riffs de stoner metal en “Blackwater Park”, para entrar en una nueva dimensión en su nueva aventura sónica llamada “Ghost Reveries”.
La formación sueca ha sido considerada como una contribución vital al mundo del rock, expandiendo la definición de lo que el metal puede llegar a ser, y siendo comparados con iconos como Pink Floyd o The Mars Volta, y logrando aunar audiencias de lo más diversas.
Su nuevo álbum, octavo en su intensa carrera, es otro intento de experimentación y de querer ir aun más allá, combinando estilos tan dispares como black metal y folk, con toques de música jazz, clásica o gótica. Su primer single, “The Grand Conjuration”, es un festín de maestría y movimientos acrobáticos algo menos complejos que las otras canciones del disco. Pero hay un par de factores que han contribuido a los nuevos estadios de psicodelia y metal espacial que contiene Ghost Reveries, una es la influencia de bandas de los sesenta y setenta como Amon Dull y Can, así como la incorporación del ex teclista de Spiritual Beggars, Per Wilberg.
Otro aspecto a destacar es que es un disco edificante, y transmite un mayor optimismo en su conjunto que sus anteriores obras. Con “Ghost Reveries” navegarás por musicalidades tan distantes como Morbid Angel, King Crimson, o Leonard Cohen.
Mikael Åkerfeldt – voces/guitarra Peter Lindgren – guitarra Martin Lopez – batería Martin Mendez – bajo Per Wilberg –teclados.
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