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• El ayuntamiento reforzará en un 55% el servicio de limpieza y será "inflexible" con los incívicos

• La Guardia Urbana y los Mossos repetirán el blindaje de Gràcia para evitar actos vandálicos


Albert Ollés
El Periódico
Viernes, 22 septiembre '06

El relevo generacional en la alcaldía de Barcelona que marcará políticamente la primera Mercè con Jordi Hereu como edil se trasladará a la calle, el gran escenario de la fiesta anual más multitudinaria de la ciudad.
El programa central de actos, que se prolongará hasta el lunes, arranca hoy con previsiones metereológicas pesimistas, pregón preelectoral polémico y el anuncio de más dureza con los incívicos. Del aún recordado "hay que salir de casa tras haber orinado" con el que el anterior alcalde, Joan Clos, intentó quitar hierro en el 2005 al primer año de fiestas con la ordenanza, se pasará a una aplicación más severa de la norma.
Este cambio está en sintonía con el estilo menos espontáneo pero más contundente de Hereu, exresponsable como concejal de la Guardia Urbana. Un estilo que aboga por mayor diálogo y proximidad con los ciudadanos, pero que en materia de convivencia y seguridad quiere ser menos titubeante que en el pasado.
Ferran Julián, el concejal de Seguridad que sustituyó a Hereu en este cargo, dejó claro ayer el inicio de la nueva etapa. "No habrá ningún tipo de flexibilidad con el incivismo durante estas fiestas", aseguró.
Francisco Narváez, concejal de Servicios Urbanos y Mantenimiento, justificó esta decisión en el operativo especial de limpieza que, por segundo año consecutivo, se incrementa de forma notable.
Según Narváez, 822 trabajadores de BCNeta velarán por el mantenimiento de las calles, lo que supone un incremento global del 55% en referencia al año pasado. También aumenta el número de papeleras de cartón (450 más, para un total de 1.950), y de lavabos públicos móviles (100 más, hasta llegar a los 411). Estos dos últimos conceptos suponen un gasto de 97.000 euros. "Si alguien sigue orinando en la calle, ya no tiene excusa", sentenció el concejal.

CONTROL DE LAS PLAYAS
El personal dedicado al mantenimiento del mobiliario y las infraestructuras urbanas se incrementará un 44% en referencia al 2005 y también se hará un seguimiento especial en las playas, prolongando los servicios de la temporada de verano hasta el 26 de septiembre, un día después de la Mercè.
La Guardia Urbana será la principal responsable de velar por el cumplimiento a rajatabla de la norma y,
según el concejal Julián, los 2.200 agentes estarán especialmente atentos a "la venta ambulante de bebidas y alimentos", evitando "ocupaciones indebidas del espacio público y actividades que lo ensucien".
En esta tarea participarán también los Mossos d'Esquadra, aunque su principal objectivo se centrará en impedir actos de vandalismo urbano. Para ello se repetirá el modelo de las últimas fiestas de Gràcia, que se desarrollaron sin incidentes, tras dos años consecutivos de altercados.
Aunque en la Mercè no hay precendentes de disturbios violentos en la calle, se controlarán los espacios nocturnos de más riesgo, teniendo en cuenta el carácter masivo de la celebración, en la que se esperan entre dos y tres millones de asistentes.
La fiesta en el centro de la ciudad y las playas se acabará, como máximo, a las dos de la madrugada. A partir de entonces se derivará a la gente, aprovechando el funcionamiento inininterrumpido del metro, hacia el Fòrum, que no cerrará hasta las cinco de la madrugada.

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