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• Los responsables esperan que la feria reciba unos 70.000 visitantes hasta hoy
• Los asistentes hacen largas colas en las horas punta para conseguir un taxiLuis Pliego /
Jordi SubiranaEl PeriódicoViernes, 19 enero '07
Con las cifras en la mano, los responsables de la feria
Bread & Butter (B&B) se reafirmaron ayer en la decisión tomada en octubre del año pasado, cuando decidieron cancelar la edición de Berlín y celebrar la feria de moda urbana únicamente en Barcelona. "La feria dejará en la ciudad unos 80 millones de euros de negocio", explicó el director general de Fira de Barcelona, Agustí Cordón. El miércoles, el día que el salón abrió sus puertas, recibió 26.811 visitantes, 10.000 más que en la edición de enero del 2006.
El presidente de B&B, Karl-Heinz Müller, avanzó que la organización esperaba haber alcanzado los 70.000 visitantes cuando la muestra para minoristas de moda cierre hoy la edición de invierno y se despida de Barcelona hasta el mes de julio. La cifra rebasaría las previsiones más optimistas y dejaría una cuestión en el aire. El presidente de B&B justificó la marcha de Berlín "porque la capacidad de la ciudad se había superado". "No había plazas hoteleras ni taxis libres en las calles", dijo Müller.
CRECER MÁS
¿Qué pasará si en Barcelona se repite el problema? De momento, Müller no contempla la posibilidad de dejar la ciudad "Aquí podemos seguir creciendo", dijo el presidente de la feria. Ayer, sin embargo, hubo momentos en el que servicio de taxi no fue el esperado.
B&B es una de las cuatro ferias en las que el Instituto Metropolitano del Taxi (Imet) decidió liberalizar el sector y permitir trabajar a los cerca de 10.500 vehículos de la flota barcelonesa. Pero ni siquiera así, ayer se evitó que se repitieran, como el año pasado, las largas esperas de los asistentes para subir a un taxi en las horas de salida de la feria.
Entre las seis y seis y media de la tarde, unas 150 personas esperaban un coche. Mientras este diario estuvo en las puertas del certamen en ningún momento dejaron de llegar taxis, pero no con la frecuencia suficiente para atender a toda la demanda. Algunos trabajadores y asistentes a la feria explicaron que el miércoles se vivió una situación similar.
QUEJAS DEL SECTOR
El presidente del sindicato Grupo de Taxistas Independientes (GTI), José María Soto, criticó cómo se ha montado el dispositivo ya que no se abrió la avenida de Rius i Taulet, "como nos habían prometido", y los pasajeros solo podían subir frente a la plaza de Espanya. Hacia las dos de la tarde de ayer unos 40 coches esperaban para recoger pasaje en los aledaños de la plaza Espanya. La Guardia Urbana montó un dispositivo para regular la entrada y salida de coches.
El gerente del Imet, Miguel Ángel Martín, explicó que la celebración de la feria ha tenido "una repercusión mínima" en el servicio en el resto de la ciudad. En términos parecidos se expresó Soto, del sindicato GTI, para quien la oferta en Barcelona fue la correcta. "No es de las ferias de las en que viene más gente del extranjero", apuntó el sindicalista. Puntualmente, a media mañana y a media tarde costó encontrar vehículo en puntos de la ciudad, aunque en líneas generales el servicio funcionó con normalidad en las principales calles del Eixample.