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Su inmortal y salvaje debut de '05, "Funeral", no para de crecer con el paso del tiempo. No es de extrañar: Arcade Fire, o lo que es lo mismo, el matrimonio Win Butler y Régine Chassagne, junto a Richard Parry, Tim Kingsbury y William Butler, son la banda más excitante de la actualidad. En su mundo no existe la cobardía, el miedo y la adversidad se metamorfosean en voluptuosas canciones y el drama roza la perversión bailable. Aunque su frescura siga helando la sangre, su regreso discográfico sienta como un bálsamo. Grabado en una iglesia junto a Bob Johnston (Bob Dylan, Johnny Cash, Leonard Cohen), "Neon Bible" suena violento y ferozmente romántico, atravesado por coros de vértigo y un épico órgano, "como cuando te plantas ante el océano en mitad de la noche", según afirma Win. Con su segundo trabajo profundizan en su asfixiante imaginería (flores muertas a dos metros bajo tierra, cámaras de seguridad, cuerpos que son jaulas) y nos enseñan de nuevo a sobrellevar nuestras vidas sin morir en el intento. ¿Los Radiohead de esta década?: más, mucho más.

No Cars Go [05:22]