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Josep Guinovart nació en Barcelona en 1927. Comenzó trabajando como pintor de paredes pero, en 1944, ingresó en la
Escuela de Bellas Artes de la Lonja. A partir de 1951, se dedicó plenamente a la pintura y realizó ilustraciones para la revista del grupo
Dau al Set.
En 1952 se trasladó a París con una beca y, de regreso, fundó en 1955 el grupo Tahüll, junto con
Modest Cuixart,
Jordi Muxart,
Antoni Tàpies y
Joan Josep Tharrats.
Hacia 1957 inició una tendencia informalista y abstracta, con una fuerte presencia matérica tanto por la incorporación de elementos y objetos diversos (maderas quemadas, cajas, objetos de desecho) como por la aplicación de técnicas como el collage y el assemblage. A partir de la década de 1960 se alejó de la poética informalista y comenzó a realizar obras surcadas de signos y de gestos, que contienen una fuerte carga expresiva en el trazo y el colorido.
A partir de la década de 1970 empleó sistemáticamente materiales como arena, tierra, barro, paja o fibrocemento, en obras como Tierra y rastrojo (1976) y Piedras y barro (1977), e inició una serie de obras en las que recoge preocupaciones sociales y políticas: Homenaje a Picasso (1967) y Homenaje al Che (1968). En la siguiente década comenzó a experimentar con la proyección tridimensional de sus obras, que se concretó en la creación de ambientes o entornos espaciales como el titulado Contorn-extorn (1978).
Guinovart posee una producción artística muy variada: pinturas murales, decorados y escenografías teatrales, como la realizada para Bodas de sangre de Federico García Lorca, ilustraciones de libros, diseño de carteles, tapices y esculturas.
Desde 1976, comenzó su actividad como grabador.
En 1990 se expuso una retrospectiva de su obra en el Centre Cultural Tecla Sala de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), por la que recibió el Premi Nacional d'Arts Plàstiques concedido por el Departamento de Cultura de la
Generalitat de Catalunya ese mismo año. En julio de 1994 se inauguró el Espai Guinovart en Agramunt (Lleida), un museo dedicado al artista.
La obra de Guinovart siempre se ha mantenido a medio camino entre la pintura y la escultura por la incorporación de todo tipo de elementos tridimensionales. Otra constante a lo largo de los años es la presencia de temas políticos, como en el Retablo de Jerusalem (2001), y de imágenes que evocan los lugares que ha visitado o en los que ha residido.
Falleció el 12 de diciembre de 2007, a los 80 años, tras sufrir un infarto.