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Ildefons Cerdà i Sunyer, ingeniero, urbanista y también político catalán, nació el 23 de diciembre de 1815 en Centelles.
A los 18 años, se trasladó a Barcelona y estudió en la Junta de Comercio. Los efectos de la revolución industrial sobre la ciudad marcaron su interés por el estudio urbanístico de la capital catalana. Entre 1835 y 1849 se instaló en Madrid, donde estudió en la Escuela de Ingenieros de Caminos y más tarde trabajó como ingeniero del Estado.
Después regresó Barcelona y, en poco tiempo y debido a su activismo político, se convirtió en diputado en Cortes por Barcelona.
En 1854 se aprobó el derribo de las murallas de Barcelona y cinco años más tarde proyectó la obra urbanística con la que hará historia: el conocido
Plan Cerdà o Proyecto de Reforma Interior y Ensanche de Barcelona. Este plan, realizado a partir de un estudio estadístico sobre las condiciones de vida de los barceloneses, pretendía mejorar la calidad de vida y la fluidez de los desplazamientos.
El proyecto fue aprobado en 1860 y Cerdà participó activamente en su desarrollo.
En 1867 publicó su Teoría General de la Urbanización que apoya su proyecto y continua insistiendo con la necesidad de aliviar la excesiva concentración demográfica que sufren las ciudades.
En la última etapa de su vida regresó a la actividad política y llegó a presidir la
Diputació de Barcelona. Más tarde, con la caída de la República y el inicio de la Restauración tuvo que retirarse.
Murió el 21 de agosto de 1876 en Las Caldas del Besaya (Cantabria).