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• Las figuras del artista alemán HA Schult reivindican el equilibrio ecológico
• Un solo vigilante vela por la integridad de las piezas, que hoy serán inauguradasRosa Mari SanzEl PeriódicoMartes, 05 junio '07
¿Son de carne y hueso?, parecía preguntarse una mujer mientras tocaba una con extrema cautela. Pues no, las 300 estatuas que ayer se colocaron en la plaza Reial no son como las de la vecina Rambla y solo tienen detrás a un humano: el alemán HA Schult, que ha llevado a
Ciutat Vella su reivindicación del equilibrio sociopolítico y ecológico del planeta. Lo ha hecho con la obra Trash People (gente basura), una serie de estatuas de 1,80 metros de altura que, tras visitar Roma Moscú, París y El Cairo, estarán en Barcelona hasta el sábado. No todas, porque las 1.000 que tiene la muestra no han cabido.
Esta sarta de figuras se fueron colocando a partir de las siete de la mañana, en una operación en la que se dejó ver el artista, aunque su presencia oficial será hoy, Día Mundial del Medioambiente, cuando acuda por la mañana con miembros del ayuntamiento. Las esculturas, fabricadas con basura reciclada, principalmente latas, cables y papel, podrán gustar o no, pero lo que está claro es que no dejan indiferentes.
"Son impresionantes", explicaba Juan Fernández, de Nou Barris. Aunque justo cuando un individuo próximo brindaba su lata de cerveza a una de las estatuas, el joven intuyó que las figuras "tendrán problemillas por la noche con los habitantes habituales de plaza".
SEGURIDAD
Para evitarlos, estos guerreros de Xi'an (salvando la abismal distancia) disponen de un vigilante de seguridad, "quizá poco para 300 figuras", apuntó el encargado de la cervecería Colón, en la plaza, para quien la obra está bien en tanto "favorece a los negocios todo lo que sea cultura y más si es diferente".
Al barcelonés Lluís Fenollosa, que acudió exprofeso a ver la obra, le pareció "mentalmente pobre y muy repetida, porque casi todas las figuras son iguales". Este vecino amante del arte contó que le molesta que no se impulse desde el ayuntamiento a artistas locales y se opte por productos mediáticos, algo que cree que es la obra de Schult, que comparó a la del fotógrafo estadounidense Spencer Tunick, el de los desnudos. "Dos fantasmadas --concretó--. Aunque no se puede negar su impacto".
Y eso es precisamente lo que buscar Schult con su obra: impactar para denunciar el desequilibrio ecológico del planeta. Algo que las figuras recordarán a los barceloneses hasta el sábado, cuando la plaza recobrará su habitual espacio.