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La obra de Nomeda y Gediminas Urbonas se desarrolla a través de proyectos de carácter interactivo que reflexionan sobre los conflictos y las contradicciones de las sociedades ex-soviéticas y su reciente incorporación al capitalismo.
Nacidos en Lituania y establecidos en Vilnius, la ciudad les sirve como catalizador y punto de partida del análisis que llevan a cabo sobre los distintos impactos que un nuevo modelo económico, social y político provoca en los distintos sectores sociales y generacionales. Sus trabajos se implican en lo que pertenece a lo cotidiano, en el espacio social público y político, aunque se centran en temas localizados en Lituania. El tratamiento simbólico que incorporan a sus piezas les permite extender su significado a otras sociedades que han vivido distintas expresiones de la modernidad a lo largo del siglo XX.
En general, sus proyectos se componen y crecen en distintas etapas y se caracterizan por el protagonismo de la noción de archivo, la implicación de expertos en distintas disciplinas –como el diseño, la música o la arquitectura–, la participación de varias comunidades y las acciones de carácter colectivo. En la exposición del
MACBA se podrán ver un total de cinco proyectos que estos artistas han desarrollado desde el año 2000:
-Transaction (2000-2005), que tiene como objeto de investigación la representación de la mujer en los medios de comunicación y el impacto en su comportamiento social. La estructura del proyecto establece un diálogo entre feministas intelectuales de Lituania, un archivo de películas realizadas entre 1947 y 1997, y comentarios de psiquiatras lituanos.
-Ruta-Remake (2002-2005), que se desarrolló a partir del proyecto Transaction y se centra en la «ausencia de las voces de las mujeres» en los medios de comunicación.
-Druzba (2003), que es el nombre que recibió el gaseoducto que conectaba los antiguos países del Este, desde los Urales hasta Alemania oriental. En ruso significa «amistad» y era un signo de bienestar, seguridad y unión. Se construyó durante los años sesenta y setenta, y se convirtió en un símbolo de independencia que protegía a los nuevos estados comunistas de las amenazas de la economía de mercado occidental, sin tener consciencia en ningún momento de que se trataba de un proyecto colonizador. La obra se desarrolla en forma de cartografía que se inicia con un conjunto de relatos e historias paralelas en forma de notas y diarios personales grabados alrededor de la construcción y el desarrollo del gaseoducto.
-Pro-test Lab (2005), un trabajo donde los artistas se han sumado y han sido los catalizadores de un movimiento de protesta en contra del derribo del último cine existente en el centro de la ciudad de Vilnius, el Lietuva. El proyecto, por extensión, habla de la progresiva destrucción del espacio público, de la imposición de un sistema neoliberal y de la demolición del patrimonio cultural.
-Villa Lituania (2007), que se ha presentado en el pabellón lituano de la última edición de la Bienal de Venecia. Se basa en una restauración simbólica de la Villa Lituania, que fue la sede de la embajada de la Primera República de Lituania (1918-1940) en Italia y fue operativa desde 1933 hasta 1940, cuando se convirtió en propiedad de la URSS, tras la ocupación soviética de Lituania. Desde la desintegración de la Unión Soviética en 1990-91 y la constitución de la República de Lituania, la villa ha seguido siendo propiedad de Rusia operando como sede del consulado ruso en Roma.