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Con esta muestra, La
Fundación Miró reúne un conjunto significativo de obras de artistas contemporáneos chinos, procedentes de la colección del diplomático suizo Uli Sigg.
La selección, que incluye una cincuentena de obras de diferentes artistas, realizadas entre 1986 y 2006, un período de grandes cambios económicos y sociales con repercusiones a nivel internacional, pretende reflejar la situación actual del arte en China.
Desde que en 1979 se inició el proceso de reforma económica, en la China posterior a Mao se ha desarrollado una escena artística excepcional y dinámica, a pesar de que las condiciones para una producción independiente sigan siendo difíciles.
En los últimos años, Occidente ha empezado a interesarse por el nuevo arte chino, y los artistas de ese país están haciéndose un lugar en la escena artística internacional, demostrando una gran habilidad en el uso de las técnicas y los medios de expresión habituales en el arte occidental.
No obstante, lejos de renegar de unas raíces que abarcan desde la tradición premoderna al realismo socialista de finales de los años setenta, los artistas chinos examinan su identidad nacional recurriendo a técnicas y motivos tradicionales, que presentan en un contexto distinto. Otra tendencia se caracteriza por la ironía y un cierto sarcasmo.
Pero, por encima de todo, el arte de la vanguardia china ha de ser estudiado dentro del contexto del enorme cambio económico y social que ha experimentado el país. Muchas de las obras evidencian la tensión entre los ideales comunistas, aún vigentes, y el afianzamiento de un consumismo que las reformas económicas, en la línea del capitalismo, han propiciado.