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La Exposición Internacional de Barcelona tuvo lugar entre el 20 de mayo de 1929 y el 15 de enero de 1930 y se desarrolló en el Parque de Montjuic.
Acogió la participación oficial de una veintena de países como Alemania, Bélgica, Francia o Rumanía, entre otros, y constituyó un gran acontecimiento para la ciudad, tanto en el plano cultural y económico como en el urbanístico y arquitectónico.
El
Teatro Griego, el
Pueblo Español, el
Estadio Olímpico de Montjuïc o los palacios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia son algunos ejemplos de la herencia que la Exposición dejó a la ciudad. En sentido contrario, otros edificios desaparecieron tras la clausura del evento o a lo largo de los años, como el
Pabellón de Alemania, diseñado por el arquitecto
Mies van der Rohe, que fue reconstruido entre 1983 y 1986.
En 1905
Josep Puig i Cadafalch publicó un artículo en
La Veu de Catalunya con el título de “A votar! Per l´Exposició Universal", en el que reclamaba una nueva ciudad, a desarrollarse en motivo de una nueva exposición universal que, como sucedió en 1888 convirtiera a Barcelona en una ciudad más moderna.
Cuando ya estaba aprobada la celebración de la Exposición, fueron varios los lugares propuestos donde poder celebrarla, entre ellos, la
Plaça de les Glòries, el
Parc de la Ciutadella o Montjuic, que en 1914 fue finalmente designado y declarado espacio de utilidad pública, sin que faltara la polémica.
El desarrollo del proyecto empezó en 1917 pero fue tan lento que, en el momento de inaugurar el evento, muchos de los elementos centrales de la Exposición todavía no estaban terminados. En una primera etapa se ajardinó la zona de la mano del arquitecto francés
Jean-Claude Nicolas Forestier y, a partir de 1919, empezó la construcción de los palacios de Alfonso XIII y de Victoria Eugenia, siguiendo el diseño de Josep Puig i Cadafalch, así como la Urbanización de Miramar. Ya entre 1927 y 1929, se llevó a cabo la construcción del resto de edificios y del Juego de Agua y Luz proyectado por
Carles Buïgas, una de las obras que no se terminó a tiempo.
Finalmente, el 19 de mayo de 1929 se inauguró oficialmente la Exposición Internacional de Barcelona, construida con la intención de resaltar el eje que configuran la plaza España y el Palacio Nacional, hoy convertido en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (
MNAC).