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Curiosamente Balañá no era aficionado a los toros, pero sí se dio cuenta de la alta demanda del público
Biografías |


Pedro Balañá Espinós nació en el barrio de Sants en 1883. El hecho que su padre hubiese sido empresario de teatro influenció su carrera empresarial en el mundo del ocio.

Es un personaje muy querido por la afición taurina catalana ya que él fue uno de los mayores impulsores de las corridas de toros en Barcelona y, en 1927, compró la Plaza de Toros Monumental, y encargó su ampliación al arquitecto Ignasi Mas i Morell, logrando traer a los mejores toreros, tanto españoles como mexicanos a la ciudad. De esta manera conseguió hacer de la Monumental la plaza de toros más importante del mundo en esos momentos.

Curiosamente, Balañá no era aficionado a los toros, pero se dio cuenta de la alta demanda del público y de las posibilidades económicas que ofrecía Barcelona si la convertía en un referente nacional de la tauromaquia.

Balañá era un hombre del ocio y tenía buen ojo para el negocio del espectáculo. De esta manera, en 1939, ya controlaba las plazas de Barcelona, Palma de Mallorca y otras poblaciones de Cataluña y terminó regentando también varias salas de cine en la ciudad condal.

En noviembre de 1963, con 80 años, fue elegido concejal, lo que significó su incursión en la política durante el franquismo, aunque antes hubía sido republicano.

Falleció el 24 de febrero de 1965 en Barcelona, dejando su legado empresarial a su hijo Pedro Balañá Forts, actual presidente del Grup Balañá. Quienes lo conocieron, le consideraban una persona muy inteligente, audaz y humana.