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Luisa Miller (1849) es la ópera de Verdi que cierra la llamada primera «manera», grandiosa y apasionada, e inicia la segunda, con un estilo vocal más íntimo y páginas de gran intensidad melódica al servicio del carácter de los protagonistas, de modo que se ha visto en la figura femenina que da título a la obra un precedente de la futura Violeta de La Travista y de las relaciones padre-hija de Rigoletto.
Basada en el drama de Schiller Kabale und Liebe (Intriga y amor 1784), el libreto de Salvatore Cammarano tuvo que adaptarse a la rígida censura de la época, exacerbada por los movimientos revolucionarios de 1848 en Europa. Ésa es la causa de que el conflicto entre la libertad individual y el poder político que informa la obra schilleriana –situada en una ciudad alemana coetánea– pierda parte de su fuerza, sobre todo por la distancia temporal y espacial del nuevo texto, que sitúa el drama en un pueblecito del Tirol en el siglo XVII. Resulta así una ópera que podemos calificar de semiseria, en un escenario rural y con coros de campesinos. Pero la música apasionada de Verdi, que nos lleva con su formidable instinto dramático de un amable idilio inicial a la más dolorosa de las tragedias, la convierte en una obra espléndida.
El argumento se centra en los amores de Luisa, una muchacha del pueblo, hija del viejo soldado Miller, y Rodolfo, un joven desconocido, en realidad hijo del conde y señor del castillo. Pero el conde, hombre sin escrúpulos que ha llegado al poder asesinando en secreto a su hermano, desea casar a Rodolfo con una mujer rica y noble, la duquesa Frederica. Ante el rechazo del hijo, que llega a amenazarlo con revelar su crimen, utiliza las malas artes de su intendente Wurm, personaje intrigante y malvado, que también quiere casarse con la joven. Wurm hace encarcelar al viejo soldado en el castillo y puede coaccionar así a Luisa para que firme una carta infame, que significará la salvación del padre, en la que declara no amar a Rodolfo y suplica al intendente huir con él. El conde aprovecha la desesperación del joven cuando lee esta carta para convencerlo de que acepte el casamiento de conveniencia, pero Rodolfo huye en el último momento y va a encontrar a Luisa.
Los amantes beben un veneno fatal para escapar de su amarga realidad, pero cuentan todavía con unos momentos antes de morir para descubrir que su amor y lealtad eran auténticos, y Rodolfo halla fuerzas para atravesar a Wurm con su espada antes de caer sobre el cuerpo de Luisa muerta. El conde queda consternado ante el hijo muerto.
Director: Gilbert Deflo
Escenografía: William Orlandi
Vestuario: William Orlandi
Iluminación: Joel Hougelbeit
Producción: Opéra National de Paris