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• El muro que rodea el jardín lo aísla del barrio y las calles que lo cruzan lo separan en cuatro partes
• La pretendida frondosidad vegetal, aún escasa e impropia de BCN, complicará el mantenimientoAlbert Ollés
El PeriódicoSábado, 22 marzo '08
La selva urbana que soñó el arquitecto francés
Jean Nouvel en el Poblenou, en conexión con su obra estrella en Barcelona, la
torre Agbar, se inaugurará entre el 5 y el 6 de abril --ocho meses más tarde de lo anunciado-- sin convencer a casi nadie. Los primeros, los vecinos del barrio, principales impulsores del plan municipal. Estos han visto confirmados los temores conceptuales y de practicidad expresados respecto del proyecto desde que Nouvel y el entonces alcalde, Joan Clos, lo presentaron a bombo y platillo en mayo del 2006.
Unas críticas que tienen como base la complejidad de consumar la apuesta pseudomística con la que vistió el arquitecto su diseño del
parque central del Poblenou. Nouvel lo definió como un lugar "misterioso", un "universo de relajación" con muros recubiertos de buganvillas y hiedras que albergarían un "jardín de sombras y luces". Pero lo que se ve de momento, a dos semanas de la inauguración, es un solar aislado del entorno y cruzado por dos calles que lo dividen en cuatro partes, donde se combinan ornamentos más artísticos que funcionales con plantas en fase inicial de crecimiento.
SEPARADO DE CAN RICART
"El muro perimetral que quería favorecer el recogimiento de los visitantes incomunica el parque e impide su integración en el barrio y la conexión con el vecino recinto fabril de Can Ricart", explica Joan Maria Soler, portavoz de la asociación vecinal del Poblenou. Soler critica también la decisión, en contra de los vecinos, de pasar el tráfico por dentro del jardín a través de las calles de Cristóbal de Moura y Espronceda. En esta última, y para mitigar el impacto, se ha previsto una cobertura en forma de "túnel de flores", como la bautizó Nouvel, aunque aún no hay rastro alguno de elementos naturales.
De cara a los próximos meses, los vecinos recuerdan el coste extra del mantenimiento especial de un parque ideado para destacar por su frondosidad vegetal, impropia de zonas de clima mediterráneo. Un depósito de aguas freáticas salvará, según el ayuntamiento, el problema de la sequía incipiente, aunque el estado actual del pretendido vergel, pese a estar empezando la primavera, es poco esperanzador.