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• La largas colas son el vía crucis de los turistas que pasan unos días en la ciudad
• Los hoteles no han colgado el cartel de completo pese a las aglomeracionesCatalina Gayà
El PeriódicoDomingo, 23 marzo '08
Las colas para coger el bus turístico, para entrar en
La Pedrera o, incluso, para ver a una banda de músicos que toca cada tarde en el Portal de l'Àngel parecen ser el vía crucis particular de los turistas que visitan Barcelona en estos días de Semana Santa. Más que los precios, las esperas interminables que hay que hacer para entrar en los monumentos de la ciudad son la queja que empaña la fama de Barcelona, a la que los visitantes llegan porque, aseguran, "todo el mundo habla de ella". Pero pese a las colas y a las aglomeraciones que estos días se ven el centro de la ciudad, los hoteles no han colgado el cartel de completo y no ha habido problemas para encontrar alojamientos a precios razonables.
El viernes por la tarde, Thomas Niels y tres amigos estaban sentados en uno de los bancos del
paseo de Gràcia con aire derrotado. Observaban la interminable fila de turistas que accedían a
La Pedrera y eran la imagen viva del hartazgo. El grupo de amigos llegó a Barcelona el jueves procedente de Oslo, Noruega, y regresará mañana, después de ver el partido Barça-Valladolid. Los cuatro confesaban que la ciudad les encanta y su única queja eran las colas.
El jueves no tuvieron paciencia para esperar las dos horas y media que tendrían que haber pasado formados para subir a las torres de la
Sagrada Família. Decidieron pasear por la ciudad. El viernes por la ma-
ñana, intentaron visitar la
Casa Batlló, pero nuevamente la fila los desanimó. Caminaron. A las 16.30 horas del viernes, miraban con desagrado a los turistas que esperaban para visitar
La Pedrera.
HERVIDERO
"Todo el mundo habla de Barcelona", decía Cindy Lobgoie, de Singapur. Igual que Thomas Niels y sus amigos, Cindy Lobgoie tampoco tuvo el temple necesario para hacer la fila que permitía acceder a la
Casa Batlló. Ella y su marido, Guillaume, prefirieron retratarla desde fuera y seguir paseando. Durante estos días, el recorrido
paseo de Gràcia-catedral-
Museu Picasso es un hervidero de turistas. Frente a cada monumento, hay una cola. Muchos aseguran que lo que han visto les encanta y que no les parece una ciudad más cara que el resto de Europa. Eso sí, casi todos relatan con desagrado alguna espera.