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El Plan Cerdà, o Proyecto de Reforma Interior y Ensanche de Barcelona, fue proyectado en 1859 por
Ildefons Cerdà y significó la construcción del conocido Eixample barcelonés, con su característica forma de cuadrícula.
El proyecto surgió como respuesta al colapso que sufría la ciudad debido al auge de la revolución industrial y su consecuente expansión demográfica. El objetivo del proyecto era mejorar las condiciones de vida de la sociedad barcelonesa y la fluidez de los desplazamientos, por lo que previamente se realizó un estudio estadístico sobre las condiciones de vida de los ciudadanos.
La aprobación, en 1854, del derribo de las murallas de la ciudad abrió las puertas a los posibles proyectos urbanísticos de expansión de la capital catalana. Aún así, en 1855 el
Ayuntamiento de Barcelona rechazó el plan inicial de Cerdà debido a las presiones de la burguesía, que no estaba de acuerdo con un proyecto que no diferenciaba entre clases sociales porque todas las calles eran iguales.
En 1859 el Ayuntamiento convocó un concurso de proyectos urbanísticos que permitiera la expansión de la ciudad y, en 1860, lo adjudicó al arquitecto Rovira i Trias. Sin embargo, pocos meses después, el gobierno central de Madrid impone, por Real Decreto, el plan de Cerdà, que retoca ligeramente su proyecto inicial, con muchos jardines, para aumentar la superficie edificable.
El resultado es una cuadrícula de calles muy anchas y viviendas con vistas a las fachadas anterior y posterior, para que el sol pudiera llegar a todas partes, aspecto que Cerdà consideraba indispensable para la salud física y mental de los ciudadanos.
Las manzanas tiene las esquinas en chaflán, aspecto que les da una forma octogonal y crea una especie de plaza en cada cruce. El urbanista decidió, asimismo, que las manzanas deberían estar construidas únicamente en los laterales, dejando el centro para jardines donde niños y ancianos pudieran jugar y pasear. Lamentablemente, más pronto que tarde se aprobaron ordenanzas municipales que permitieron construir en los cuatro lados y los interiores de las manzanas, aunque son igualmente amplísimos, terminaron ocupándose con almacenes y otras construcciones.
Además de las características más visibles del plan, el proyecto también incluyó otros aspectos, no por menos visibles menos importantes, como el drenaje de aguas pluviales.