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Jacint Verdaguer y Santaló, el poeta más destacado de la Renaixença y de la literatura catalana del siglo XIX, nació en Folgueroles (Osona) el 17 de mayo de 1845. Su obra incluye poesía épica y lírica pero también prosa y literatura de viajes.
Pasó su primera infancia en el seno de una familia campesina y pobre. Tuvo ocho hermanos, pero sólo tres de ellos sobrevivieron. Cuando tenía 11 años ingresó en el seminario de Vic para empezar su carrera eclesiástica, aunque en ese momento no tenía una inclinación religiosa muy marcada.
Sus primeros textos datan de cuando tenía 15 años y, en 1865, con sólo 20 años, ganó cuatro premios en los Juegos Florales de Barcelona y, al año siguiente, otros dos.
El 24 de septiembre de 1870 fue ordenado sacerdote en Vic, motivo por el cual también se le conoce como mossèn Cinto Verdaguer, y un mes después celebró su primera misa en la ermita de Sant Jordi.
A finales de 1873 entró a formar parte, como capellán, de la Compañía Transatlántica y embarcó en el Gipúzcoa, que realizaba la ruta Cádiz-La Habana. Durante estos viajes terminó el poema La Atlántida, que le valió el premio extraordinario de la
Diputación de Barcelona en los Juegos Florales de 1877, cuando justo acababa de regresar. Al año siguiente realizó un viaje a Roma, durante el cual tuvo la oportunidad de conversar sobre su poema con en Papa León XIII.
En 1880 ganó los tres premios de los Juegos Florales necesarios para ser elegido Maestro en Gay Saber y publicó también el libro Montserrat.Tres años más tarde se imprimieron cien mil ejemplares de su Oda a Barcelona.
El 21 de marzo de 1886 fue nombrado Poeta de Cataluña en el Monasterio de Santa María de Ripoll y, ese mismo año, publicó su poema Canigó. En esta época y después de un viaje a Tierra Santa, tiene lugar la etapa más turbia de la vida del poeta, que se inicia en la práctica de exorcismos. Esto provocó el intento de recluirlo en una residencia para curas viejos y locos, pero Verdaguer escapó y, en respuesta, empezó a publicar en
El Noticiero Universal una serie de artículos que más tarde recogió bajo el título En defensa pròpia.
A mediados de mayo de 1902 caminó desde Barcelona hasta su finca Vila Joana en Vallvidrera, con la intención de irse a descansar. Murió el 10 de junio, menos de un mes después.
Barcelona tienen unos jardines dedicados a su persona: los
Jardins de Mossèn Cinto Verdaguer, en Montjuïc.