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Nacida en Cleveland, Ohio, en 1926, Spero es una de las pioneras del arte feminista y figura fundamental de la escena contestataria del Nueva York de los años sesenta y setenta.
Como artista y activista, su carrera de más de cincuenta años continua siendo hoy un ejemplo de compromiso con la escena política, social y cultural en la que vivimos, a la que siempre cuestiona y desafía. Los últimos acontecimientos bélicos en los que su país se ha visto envuelto en los últimos años han resituado su obra en primera línea, con exposiciones importantes en Europa y Estados Unidos, la última de ellas la de la Bienal de Venecia.
Nancy Spero comenzó pintando lienzos a la manera del pintor tradicional, pero pronto se dio cuenta de que este medio era eminentemente masculino, y como tal, la marginalizaba como artista. A partir de entonces sus esfuerzos se concentraron en crear un lenguaje pictórico específicamente femenino, donde la mujer estrenara su capacidad de comunicar en un espacio propio. Este espacio, que desecha el lienzo y se decanta por la fragilidad del papel, se organiza en torno a un léxico de figuras trashistóricas y trasculturales, reales y mitológicas, que trabajadas una y otra vez desenmascaran estereotipos y desplazan categorías y jerarquías. En su trabajo, el movimiento, el ritmo, el color constituyen una gramática aplicada directamente sobre el cuerpo de la mujer que, reforzada y llena de energía, conquista «feminizando» el espacio masculino del arte.
Esta exposición en el
MACBA, que tiene carácter retrospectivo, quiere subrayar la búsqueda de la autora de este lenguaje propio, mostrando un conjunto muy significativo de sus obras: la intención es incluir desde sus muy tempranos trabajos sobre papel realizados cuando todavía era estudiante en el Art Institute de Chicago y que no habían sido nunca antes expuestos, hasta su última presentación en la Bienal de Venecia, Maypole 2007 (situada en la entrada del pabellón comisariado por Robert Storr). Además, se adaptará para el
MACBA una instalación específica sobre pared, en la que Spero finalmente elimina cualquier obstáculo entre la obra y el espacio que la muestra.
El objetivo es presentar el trabajo de la artista como parte de un proyecto vital, en el que las piezas individuales encajan en un todo a la manera de un libro; no en vano, en una entrevista reciente, la autora reconoce que la escritura es parte fundamental de su obra y que en realidad toda ella se puede leer como un libro.