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Da cabida a la mayoría de los edificios más significativos de la historia de la ciudad
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El Barrio Gótico (Barri Gòtic), ubicado en el distrito de Ciutat Vella, es el más antiguo de la ciudad y, por este motivo, da cabida a la mayoría de los edificios más significativos de la historia de Barcelona e incluso de Cataluña: el Palau de la Generalitat, la sede del Ayuntamiento, la Catedral de Barcelona, la Iglesia del Pino, el Palau Reial Major.

Ocupa probablemente la zona más céntrica de la ciudad, comprendida entre Las Ramblas, Vía Layetana, Plaça Catalunya y el Paseo Colón. A parte de los citados anteriormente, algunos de los lugares de interés del Gótico son la plaza de Sant Felip Neri, la muralla romana, la Plaça del Rei, la Casa dels Canonges y la Casa Ardiaca, Els Quatre Gats o el Palau de Requessens.

El origen romano de la ciudad conserva todavía en este barrio algunas de sus huellas. Los antiguos cardo y decumanus, que salían del Mont Tàber, corresponden hoy con el trazado actual de la calle del Obispo (Carrer del Bisbe) y la calle del Call, que salen desde la Plaza de Sant Jaume. También se puede apreciar las columnas del Templo de Augusto, en la cale Paraíso.

Aunque, durante el siglo XVIII, la alta densidad demográfica obligó a subdividir los grandes edificios en pequeños pisos y a suprimir las huertas, la estructura originaria del barrio se mantuvo intacta hasta el siglo XIX. A partir de 1800, sin embargo, los cementerios se transformaron en plazas, se demolieron algunos edificios y otros fueron modificados y ocupados por las instituciones públicas. El derribo de las murallas de la ciudad también supuso un cambio importante en la estructura del barrio.

Con la construcción del Eixample a principios del siglo XX, las familias adineradas que hasta el momento habían vivido en el Gótico se trasladaron al nuevo barrio de la ciudad y en 1929 se inició un proyecto de remodelación. La perspectiva había cambiado; ahora lo importante ya no era la rentabilidad que los propietarios pudieran sacar de sus terrenos y empezó a formase la idea de la importancia histórica del Gótico. Entre las reformas efectuadas destaca la apertura de la avenida de la Catedral, que dejó al descubierto una parte de la muralla romana.

Durante los años 50, su cercanía al puerto propicia la construcción en este barrio de edificios de aduanas y de compañías navieras, así como la aparición de numerosos locales de diversión y prostitución frecuentados por los marineros alrededor de la calle Escudellers. Por otra parte, el barrio se convierte también en lugar de acogida para los inmigrantes que llegan solos a la ciudad por lo que proliferan rápidamente las pequeñas pensiones.

Coincidiendo con el regreso de la democracia, el barrio tomó un rumbo nuevo basado en la rehabilitación y la conservación. Actualmente es uno de los barrios más concurridos y turísticos de la ciudad y, a la vez, concentra gran parte de la actividad política e institucional de Barcelona.