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La vida artística de Barcelona siempre ha ido ligada a la Plaza Real. En los característicos balcones que la rodean han vivido artistas como
Lluís Llach,
José Pérez Ocaña y Vicente Escudero. Esta relación sigue vigente gracias al buen número de conciertos y espectáculos que se organizan a lo largo del año, como el
Festival BAM u otros de música Mariachi.
Pero esta plaza, la única porticada de Barcelona, también es un reclamo para los apasionados a la gastronomía. En ella se concentran restaurantes de todo tipo, como el famoso Les Quinze Nits donde cada día se forman largas colas para conseguir mesa o el Taxidermia, que recibe el nombre de la profesión que se llevaba a cabo anteriormente.
Por la noche la plaza se llena de noctámbulos en busca de la fiesta que se forma en los locales musicales de la zona como el Jamboree o la sala Sidecar, famosa por las sesiones Antikaraoke que organiza cada lunes. Pero también por aquellos que deciden quedarse en una de las terrazas cobijadas por los porches, o pasear por la poblada plaza donde se reúne a todas horas gente de lo más pintoresca.
Justo en el medio encontramos la fuente de las Tres Gracias junto con las dos farolas que diseñó
Antoni Gaudí y las tan preciadas palmeras reales durante el sol estival. Los barceloneses han sido testigos de diversas remodelaciones en este espacio creado a medianos del s.XIX que aún conserva el espíritu de esa época.