Historia de Barcelona |


Barcino fue fundada como colonia (Colonia Iulia Augusta Paterna Barcino) en el año 15 a.C., en la parte más alta de una pequeña colina, el Mons Táber (actual Plaça de Sant Jaume). Aunque era una ciudad más bien pequeña, experimentó un importante desarrollo entre los siglos IV y V y pasó a ser la ciudad principal de la comarca, pasando incluso por encima de Tarraco (actual Tarragona).

En el siglo III, la población de la ciudad oscilaba entre los 4.000 y los 8.000 habitantes. Su principal actividad económica era el cultivo de la vid y, aunque Barcino no tuvo nunca teatro, anfiteatro, ni circo, los restos arqueológicos encontrados hacen pensar que sus habitantes disfrutaban de un buen nivel de vida.

La muralla romana, de la que hoy todavía se conservan algunas partes, fue construida entre los años 270 y 300. Tenía un perímetro de unos 1.500 metros y protegía un recinto de unas 12 hectáreas.

Barcino seguía la típica estructura urbana de cualquier ciudad romana, atravesada por las dos calles principales perpendiculares, el cardo y el decumanus, que terminaban en las cuatro puertas de la muralla que rodeaba la ciudad. En el cruce de estas dos calles, se encontraba el Foro, lugar de encuentro que contenía todos lo edificios importantes: la basilica, los templos, las termas, los mercados...

Entre ellos, destacaba el Templo de Augusto. Actualmente, sólo quedan cuatro columnas de este edificio pero, en sus tiempos de esplendor, era un templo de 35 metros de largo, ubicado sobre un plataforma en la que se alzaba una columnata que lo rodeaba por completo. Su pórtico constaba de 6 columnas coronadas por capiteles de orden compuesto.