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El Mercado de Sants, de estilo
modernista catalán, fue construido en 1913 por el arquitecto
Pere Falqués i Urpí, en unos terrenos que, hasta ese momento, se llamaban Hort nou (Huerto nuevo).
Con casi 5.000 metros cuadrados de superficie, la planta del mercado es rectangular y, de la misma manera que todos los mercados construidos en esa época en Barcelona, su estructura es metálica y está recubierta con obra vista. El toque modernista más evidente lo aporta fachada, decorada a base de cerámica y ladrillos.
Sus orígenes se remontan a la instalación de unas primeras paradas en la calle Sant Crist, en el mismo
barrio de Sants. Más tarde, algunos documentos dan testimonio de la existencia, hacia 1876, de un pequeño mercado, llamado Mercado de Huesca.
A finales del mismo siglo, concretamente en 1897, Sants, que hasta el momento había sido un municipio independiente, fue agregado a Barcelona. A partir de ese momento, el barrio sufrió un gran aumento demográfico que hizo necesaria la construcción del mercado actual, ubicado en la manzana delimitada por las calles Sant Jordi, Sant Medir, Càceres y Daoiz.
Desde su primera inauguración, ha recibido diferentes reformas, las más importantes en 1990 y 1996.