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Antoni Llena, escultor catalán, nació en Barcelona en 1942.
Su arte es eminentemente efímero ya que los materiales que más utiliza en sus trabajos son el papel, el cartón, los cabellos... en definitiva, materiales en los que el paso del tiempo juega un papel primordial.
Su trayectoria como artista empezó en 1964, cuando sus esculturas e instalaciones empezaron a exponerse, muchas de ellas en el espacio público. En esta primera etapa, la de los años 60, pasó por un periodo conceptual.
En los sesenta detuvo su producción, pero la reemprendió a principios de los ochenta, con pinturas de papel manipulado. A partir de 1990, se centró en las obras tridimensionales. En 1992 aportó varias obras para la
Vila Olímpica, como la
escultura David i Goliat, ubicada en el
Parc de les Cascades, y en 2002 para el edificio del
Ayuntamiento de Barcelona.