Biografías |


Joaquim Maria de Gispert i d'Anglí fue el máximo responsable de que la ambiciosa construcción del edificio del Gran Teatre del Liceu en La Rambla fuera posible.

El 21 de agosto de 1837, en el antiguo convento de Montsió, ubicado en el Portal de l'Àngel, se representó el primer espectáculo organizado por la Sociedad Dramática de Aficionados. En febrero del año siguiente, se introdujo una orientación docente en esta institución y se creó, se esta manera, el Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés. Su objetivo era promover la enseñanza teatral y musical y las representaciones escénicas de teatro y ópera por parte de sus alumnos.

En enero de 1844, la junta de este embrionario Liceo encargó a uno de sus socios y miembro de una poderos familia de la burguesía barcelonesa, Joaquim de Gispert, la compra del antiguo convento de los trinitarios, situado en el centro de La Rambla, y los locales adyacentes, para construir un edificio que albergara las cátedras docentes y un gran teatro. También se le encargó dar con una fórmula para recaudar fondos y llevar a cabo el ambicioso proyecto.

La actuación de Gispert, sus decisiones y gestiones, fueron decisivas para construir lo que hoy conocemos como el Liceu. Desarrollo una efectiva campaña publicitaria para recaudar fondos, compró los terrenos e hizo posible la cración del mayor teatro de la ciudad.