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• El edificio centenario de Sant Gervasi sufre grietas, movimientos y deformaciones

• Una grúa sujetará hoy la cruz superior tras una actuación urgente de los bomberos


David Placer
El Periódico
Sábado, 10 mayo '08

La esbelta torre Bellesguard, obra centenaria de Antoni Gaudí en Sant Gervasi, está herida. Quizá de gravedad. El característico pináculo que la remata sufre grietas en la base de la cruz, movimientos y deformaciones, según anunció ayer el Ayuntamiento de Barcelona.

Técnicos municipales y de la propiedad del edificio, la familia Guilera, están haciendo un seguimiento para analizar el alcance de las fisuras, que fueron detectadas por los dueños hace unos meses. El viernes, un especialista en estructuras que actúa como consultor externo también analizó las patologías. Ayer visitó la finca el cuarto teniente de alcalde y responsable municipal de Urbanismo, Ramon García-Bragado, después de que los testigos colocados por la propiedad detectaran que las grietas crecían alarmantemente.

LLUVIAS BAJO SOSPECHA A
mediodía, los Bomberos de Barcelona hicieron una intervención de urgencia, supervisada por los técnicos municipales y de los dueños del edificio.

Decidieron instalar una grúa que garantice la estabilidad de la cruz que remata el pináculo, como medida de prevención para que, si se mueve, no amenace la estabilidad de la torre. La operación se hará hoy. Ambas partes trabajan también en un proyecto de intervención global.

Fuentes municipales no descartan que las fuertes lluvias que desde el viernes caen en Barcelona hayan agravado el proceso de deterioro del edificio de Gaudí.

A diferencia de muchos otros domicilios particulares gaudinianos, la torre Bellesguard, en la calle del mismo nombre, se puede visitar. Se podía hasta ahora, porque se han suspendido por seguridad y la Guardia Urbana vigila el recinto. "La puerta de la casa tiene que estar siempre abierta para quien la quiera ver", dijo en 1945 Lluís Guilera, que fue jefe de Oncología del Hospital de Sant Pau, a su mujer y sus hijos cuando compró el edificio. Le costó 1,5 millones de pesetas (9.015 euros).

La finca recibía una veintena de visitas diarias, muchas de ellas de estudiantes de arquitectura y diseño. Los jardines son de libre acceso y para entrar en la casa había que concertar cita por teléfono. La construcción se levanta sobre los cimientos del castillo del rey Martí l'Humà, construido en 1409.

TRASLADO A UN HOTEL
En la finca viven, en casas separadas, tres de los cuatro hermanos Guilera, hijos del doctor. La familia que habita la torre dañada se ha mudado a un hotel por precaución. Han recibido numerosas ofertas de compra, pero siempre las han rechazado.