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• El ayuntamiento apuntalará el edificio y esperará varias semanas para desmontar la cruz y su base
• Las grietas bajan a la primera planta de la obra de Gaudí pero los técnicos descartan desplomesDavid PlacerEl PeriódicoMartes, 13 mayo '08
Los daños en la torre de Bellesguard, monumento centenario de
Antoni Gaudí en Sant Gervasi, se extienden por las paredes del esbelto inmueble como si fueran un cáncer. Los técnicos del ayuntamiento y los arquitectos de la familia Guilera, propietaria de la finca, han detectado que las fisuras, descubiertas en la parte más alta del edificio, han llegado en pocos días hasta la primera planta.
El estado crítico del monumento ha hecho retrasar los planes para desmontar la cruz de cuatro brazos que lo corona. "Es como un paciente que se encuentra muy grave en cuidados intensivos. Si alguien lo mueve, aumenta el peligro de un mal mayor", explicó Jordi Rogent, responsable de Patrimonio Histórico del ayuntamiento. "No queremos tocarlo y que ocurra un desprendimiento. Preferimos estabilizar la torre y ejecutar la intervención después", agregó.
Para solucionar los males de la estructura, los técnicos ordenarán la instalación de andamios que darán estabilidad a la torre. Tras el apuntalamiento, que puede requerir unas semanas, se desmontará el desplazado pináculo (la cruz y su base), la parte más débil del inmueble para recolocarlo en su posición original.
Las grietas no se han profundizado entre el domingo y el lunes, pero avanzaron rápidamente entre el viernes y el sábado. Pese a la gravedad del edificio, acabado en 1909, los técnicos descartan un desplome.
COMO UN LEGO
El desmontaje del ápice del monumento se hará pieza por pieza, como un juego de lego. Para alivio de los técnicos, la cruz es una unidad compacta, ya que en la última reparación del inmueble, en 1983, se inyectó hormigón para convertirla en una pieza independiente. En total, se desarmarán los 10 metros más altos de la torre.
Especialistas de la Generalitat se incorporarán a partir de hoy a las discusiones técnicas para salvar el inmueble. Por ser un bien cultural de interés nacional (BCIN), la Generalitat es la máxima responsable de los trabajos de recuperación que se ejecuten. El ayuntamiento también negociará con la familia el pago de los costes de la reparación, aunque ya ha manifestado su voluntad de que sean compartidos.
Los técnicos ordenaron ayer cerrar la puerta principal del edificio y recomendaron a la familia utilizar la entrada del garage, por precaución ante posibles desprendimientos. Pese a ello, el ayuntamiento no ve peligro en que parte de la familia continúe durmiendo en la casa.
EL MAL DEL MODERNISMO Los técnicos han concluido que la causa de la desviación del pináculo --que se inclina como la torre de Pisa-- es el mal estado de la viga que lo sostiene. La obra de Gaudí, abundante en creatividad y genialidad, ha topado en la cúspide de Bellesguard con un material que ya ha debilitado a muchos edificios del modernismo: el acero.
"Los materiales de construcción eran los mejores de la época, pero el paso del tiempo ha demostrado que algunos no han resultado los más adecuados. El acero, que fue una innovación en tiempos de Gaudí, se oxida y queda resentido por los factores externos si no está bien protegido, lo que ocasiona serios problemas", explica Robert Brufau, especialista en cálculos de estructura de la UPC y asesor del ayuntamiento
Los técnicos del ayuntamiento, no obstante, aseguran que la estructura de la casa tiene mucha coherencia, pero falla en la protección del acero, que se degrada con el paso de los años.
Los dueños de la casa ya habían detectado grietas en la estructura hace meses, pero un agravamiento repentino hizo que avisaran con urgencia al ayuntamiento, que coordinó la instalación de una grúa que sujeta desde arriba a la débil cruz.
EL VIENTO, ENEMIGO
El fuerte viento del jueves pudo haber agravado la situación precaria de la torre. Los técnicos han detectado vibraciones en la estructura por lo que instalarán una malla protectora.