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Antoni Vila Arrufat nació en Sabadell en 1894, hijo del pintor Joan Vila i Cinca, se formó primero con su padre, luego en la
Escuela La Llotja y más tarde en la Academia San Fernando de Madrid.
Viajó por Francia e Italia y cuando regresó se dedicó a la pintura, sobretodo mural, en especial de temario religioso.
Los murales más famosos son los que hizo para la ermita de Sant Sebastià de Montmajor, pintados al fresco, perfectos del punto de vista técnico y los de la Sala de la ciutat, en el
Ayuntamiento de Barcelona, en 1950 (óleo sobre tela). También destacaron por su composición y modernidad conceptual los murales para un stand de la
Exposición Internacional de Barcelona de 1929.
Como grabador, impartió clases en la antigua escuela de Bellas Artes (la actual
Facultad de Bellas Artes de Barcelona) y fue reconocido y galardonado tanto por sus investigaciones como por sus hallazgos técnicos en el grabado. La Calcografía Nacional acoge varias de sus más destacadas planchas. En 2004,
Eusebi Vila Delclòs, su nieto y también pintor, publicó su tesis doctoral, titulada "Antoni Vila Arrufat, una vida dedicada al arte" (Meteora).
Varias obras de este pintor y grabador se encuentran en el
MNAC y forman parte también del fondo de arte de la
Galería Gothsland.