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• El plan del arquitecto ha pasado ya tres veces por la comisión de calidad municipal

Rosario Fontova
El Periódico
Jueves, 12 junio '08

El arquitecto Òscar Tusquets defendió ayer la necesidad de derribar edificios en la calle de Sant Pere Més Alt para favorecer la visión de la fachada lateral del Palau de la Música. Tusquets trabaja desde 1991 en un proyecto de hotel por encargo del Consorcio del Palau de la Música, que cuenta con la oposición de varias entidades vecinales y que todavía no tiene la aprobación municipal definitiva.

Tusquets participó en un debate organizado por la entidad SOS Monuments en la Casa Amatller y explicó que desde el primer encargo, el proyecto ha sufrido variaciones, sobre todo a su paso por tres sesiones de la comisión de calidad del ayuntamiento. El arquitecto reconoció que la plaza inicial que se proponía ante el Palau ha sido sustituida por una operación menos contundente que consiste en un "ligero ensanchamiento", es decir, abrir una alineación "en abanico" en el tramo de Sant Pere para que se aprecie la fachada del Palau donde está la obra escultórica de Miquel Blay. Las recomendaciones de la comisión, dijo, indicaban que la operación se realizara respetando la antigua trama urbana.

SINGULARIDAD HISTÓRICA
El arquitecto leyó parte de un informe en el que se estima que los números 13 bis, 15 y 17, cuya supresión se contempla en el proyecto --con dudas respecto a la fachada del tercero, que diseñó Bonaventura Bassegoda-- no tienen singularidad histórica destacable, contra lo que opinan las entidades de defensa del patrimonio, que los consideran de un estilo modernista secundario que explica muy bien su relación con el gran edificio de Domènech i Montaner.

Mientras Tusquets opina que esta operación beneficia al Palau de la Música, los portavoces vecinales se mostraron contrarios al derribo de parte del colegio de Lasalle afectado que, señalaron, se hace para poder construir un párking de 97 plazas en un hotel de 72 habitaciones.

La Associació de Veïns i de Veïnes en Defensa de la Barcelona Vella ve una intención "especulativa" en la operación y la rechaza porque además de suprimir edificios de un modernismo interesante "beneficia a los turistas, pero perjudica al barrio porque habrá más tráfico y la zona está ya saturada de hoteles".

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