Fiestas Populares | Prensa | Turismo |


• Las celebraciones masivas en el litoral convivieron con las verbenas privadas

NS / MS
El Periódico
Jueves, 25 junio '08

Este año Sant Joan fue algo distinto. Las clásicas hogueras que se encendieron a las diez de la noche en diversos espacios de Barcelona fueron visitadas por un público más bien escaso, en comparación con los que prefirieron ver el espectáculo de los fuegos artificiales en las playas. Algo poco sorprendente si no fuera por el predominio en ambos lugares de turistas e inmigrantes.

Los autóctonos optaron más que nunca por celebrar la noche más corta del año en sus hogares o en otros municipios fuera de la capital y su área metropolitana. Reguetón y cumbias, improvisadas barbacoas, pequeñas tiendas de campaña, neveras y fuegos artificiales por doquier conformaron el escenario de la playa de la Barceloneta.

FAMILIAS LATINOAMERICANAS
El popular espacio estuvo abarrotado por numerosas familias latinoamericanas que disfrutaron a su modo de la tradicional fiesta catalana. "Esta noche diviértete, pero mantén limpia la playa", se escuchó por los altavoces durante toda la jornada en diversos idiomas, en otra referencia a la gran cantidad de personas foráneas que circulaban por estas zonas.

Las playas de la Nova Icària, Bogatell y la Mar Bella reunieron a jóvenes extranjeros que optaron por las bebidas alcohólicas combinadas y la música alternativa que ofrecían los distintos chiringuitos. A partir de las cinco de la madrugada, y a raíz del cierre de muchos de estos lugares, se pudo apreciar a improvisados grupos de jóvenes con tambores que siguieron con la fiesta hasta que desalojaron las playas sin problemas cuando la policía les conminó a ello.

Lejos de las playas de Barcelona, en la plaza Major de Vic se repitieron escenas multiculturales similares, informó Pere Pratdesaba. Familias enteras se citaron en el centro de la capital de Osona para tomar algo, sentarse en las terrazas y disfrutar a su aire de los fuegos artificiales

LA FLAMA DEL CANIGÓ
Unos minutos antes de las once y procedente de Coll d'Ares, entró en la plaza la Flama del Canigó, símbolo de la unidad de los Països Catalans. Los portadores franceses leyeron un manifiesto y encendieron una gran hoguera. El fuego tomó el relevo de los petardos y el correfoc de las Fúries d'Ausà cerró una noche heterogénea.

Share Comparte esta información con tu red social