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• La organización profundizará este año en el cambio de filosofía de la popular celebración

• Las calles decoradas bajan de 18 a 15 y aumentan la oferta cultural y familiar y los controles de ruido


Albert Ollés
El Periódico
Martes, 01 julio '08

Menos alcohol y ruido y más y mejores decorados. Menos actos multitudinarios nocturnos y más culturales y dedicados a un público familiar. Las fiestas de Gràcia profundizarán este año en esa receta, probada en pequeñas dosis en el 2007, para dejar atrás los excesos de los últimos tiempos, que llegaron a poner en peligro la continuidad de una celebración casi bicentenaria.

Una fórmula basada conceptualmente en un regreso a los orígenes y, de forma material, en la concreción del esperado plan de ayuda municipal a la federación de calles que organiza la popular cita del 15 al 21 de agosto.

Tal y como avanzó EL PERIÓDICO el pasado 31 de marzo, las comisiones que no tenían local ya disponen de dos equipamientos públicos cedidos para elaborar y almacenar los decorados; mientras que las que cuentan con sede propia se repartirán en estas fiestas la primera subvención de 36.000 euros para cubrir hasta el 40% de los alquileres anuales.

EL NEGOCIO DE LAS BARRAS
"Ahora ya no será tan necesario hacer una buena recaudación en las barras para salvar la celebración, lo que nos permitirá intensificar el cambio de filosofía del programa de actos", explicó ayer Ricard Estruch, presidente de la federación. En ese contexto se sitúa el descenso de calles engalanadas de 18 a 15, la cifra más baja de los últimos 30 años. "Para nosotros no es una mala noticia, ya que es un reajuste temporal en pos de asegurar la implicación de todas las calles en un nuevo código común de seriedad y de no entender la fiesta como un negocio", añadió.

De hecho, los tres espacios que se han retirado, la calle de Martínez de la Rosa y las plazas del Raspall y del Poble Romaní, se han caracterizado en los últimos años por la combinación de decorados pobres e intensas fiestas nocturnas. "No hemos obligado a nadie a irse, solo hemos puesto unas normas", matizó Estruch, que avanzó que en el 2009 podría volver Verdi de Dalt e incorporarse otra calle más que no quiso desvelar.

Este verano tampoco habrá actividad en la calle de Còrsega, que concentró el año pasado la la fiesta alternativa a la de la federación y los conciertos multitudinarios. Estos últimos desaparecen del programa, en una clara declaración de intenciones, mientras que los festejos que están fuera del programa oficial, dirigidos al público más joven y bullicioso, regresan a la plaza del Poble Romaní. "Ya les hemos dicho que este espacio no será permanente, ya que nuestro objetivo es alejar del centro de la Vila de Gràcia las actividades nocturnas", explicó el concejal del distrito, Guillem Espriu.

Siguiendo esa línea, la federación y el ayuntamiento ocuparán más plazas que nunca, junto a otros espacios, con actividades diurnas culturales y dedicadas al público más familiar. "Queremos potenciar el protagonismo de los actos entre semana por la mañana y la tarde, y reducir la fiesta nocturna al viernes y el sábado por la noche, para acabar con esa imagen que se había consolidado en toda la ciudad, el área metropolitana y los turistas de que en Gràcia había fiesta segura durante siete días seguidos", resumió Espriu.

DISPOSITIVO DE SEGURIDAD
El concejal aseguró que para los momentos más conflictivos y masificados se mantendrá el amplio dispositivo de seguridad conjunta entre los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de los últimos tres años. En lo que se refiere a las molestias ocasionadas a los vecinos por el ruido, se intensificará el plan de prevención probado en las dos últimas ediciones, y la instalación de limitadores de sonido.