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La Vanguardia
Viernes, 25 julio '08

Trabajar la sensualidad a través del deporte. Éste podría ser el objetivo del "strip dance", una nueva modalidad de ejercicio físico que se puede practicar en los gimnasios de Barcelona. La clave del éxito de este curso reside en la mezcla entre ponerse en forma e intentar sacar la parte más sensual de cada mujer, a la vez que se acaba con la vergüenza.

El Dir Clarís ha ofrecido una clase por semana desde mayo hasta junio y, según la monitora y profesora, Soraya Ortega, la experiencia ha tenido tanto éxito que el gimnasio ya ha organizado un curso similar a partir de octubre. Además, los alumnos preguntan "si harán un nivel más elevado".

El "strip dance" surgió en EE.UU. y es una adaptación en los gimnasios de los bailes eróticos que se hacen en algunos locales. Aún así, en el gimnasio Dir no se enseña a quitarse la ropa, pero sí las coreografías sensuales de este tipo de bailes, donde el objetivo es hacer perder la vergüenza. En este sentido, Soraya Ortega ha explicado que esta modalidad deportiva consiste en "movimientos sensuales que pretenden hacer sentir sexy a las participantes".

Además, el "strip dance" tiene la vertiente de salud física, ya que los ejercicios permiten "perder peso y estilizar la figura", aunque la clave está en divertirse mucho. El curso, que comenzó hace tres meses, ha tenido tanto éxito que no descartan trasladarlo al resto de gimnasios de la misma cadena.

Soraya Ortega también ha destacado que al curso se han apuntado mujeres de todas las edades y actividades, desde las más jóvenes hasta madres que superan los cuarenta años. Todas han participado con la intención de quemar calorías mientras encuentran la parte positiva y sensual de cada una de ellas, ya que "vienen algunas que no se gustan nada". Por eso se intenta que pierdan la vergüenza y que se "sientan seguras" con esta mezcla de sensualidad y deporte.

Una de las participantes, Marta Martin, ha explicado que se lo ha pasado muy bien en este curso, en el que han ensayado diferentes coreografías en cada sesión. Marta, que se ha interesado por un segundo nivel de dificultad, ha destacado que las clases son muy divertidas y provocan que "te desinhibas un poco". Por eso cree que, "gracias al "strip dance" te gustas más y eso influye en tu vida personal y en la relación con tu pareja".

El único requisito para participar en estas clases es llevar ropa deportiva ajustada, zapatos de tacón, una boa de plumas y ganas de trabajar y pasarlo bien. La música provocativa y los movimientos sensuales ya los ponen en el gimnasio.

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