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Rosa Mari Sanz
El Periódico
Lunes, 28 julio '08

Ha gustado a la mayoría de los barceloneses, casi todos la conocen y se ha entendido. La campaña institucional Visc(a) Barcelona, promovida por el ayuntamiento, ha cumplido, pues, sus objetivos, según los artífices, lo que valida aún más la idea con la que se concibió: convertir el eslogan (que utiliza el doble juego de palabras visc a y visca) en un recurso publicitario de largo recorrido que se traslade a promociones concretas de servicios municipales. Por eso, pese a la polvareda levantada tanto por CiU como por el PP, que llegaron a pedir la retirada de la campaña y la tacharon de frívola y de ser un anuncio de autobombo del consistorio, esta promoción volverá con fuerza en octubre centrada en revalorizar la formación profesional y potenciar la agencia del desarrollo BCN Activa. Antes, no obstante, se dejará ver un Visc(a) la Mercè.

Como es habitual tras el lanzamiento de una nueva campaña, el ayuntamiento llevó a cabo, en cuanto finalizó, una encuesta para conocer los resultados de esta promoción publicitada entre el 26 de mayo y el 29 de junio. Los espots, que se fraguaron después de que el consistorio observara en estudios municipales la satisfacción de la ciudadanía de residir en la capital catalana y que han pretendido, según su responsable de comunicación, Enric Casas, "promocionar Barcelona divulgando sus cualidades con una sensación de alegría, dinamismo y orgullo de pertenencia", han sacado buena nota.

AL 73,3% LE HA GUSTADO A
casi tres cuartas partes de los entrevistados (486 barceloneses mayores de 18 años residentes en 16 zonas de la ciudad) les ha gustado mucho o bastante (al 73,3%). Un nivel global de agrado, no obstante, que queda lejos de los anuncios de civismo en las playas del 2005, aquellos en los que un joven era engullido por la arena tras apagar una colilla y que gustaron al 96,5% de los ciudadanos, liderando todavía el ranking de los que tuvieron un mejor resultado.
También valoran siete de cada 10 encuestados la realización de esta campaña, algo que criticó especialmente CiU al considerarla un "es-
cándalo" tras el manifiesto enojo de los barceloneses por los problemas de infraestructuras sufridos los meses anteriores. "La campaña coincidió con un desencanto de la gente en su vida cotidiana, pero eso no está reñido con el orgullo de ser barcelonés, que es el único mensaje --dice Casas--. La política tiende a olvidar que los ciudadanos tienen las habilidad de descifrar los contenidos y saben perfectamente quién ha hecho y paga el anuncio".

POCO IDENTIFICADA
Aunque no siempre. Porque pese a que Visc(a) Barcelona es la campaña institucional que ha tenido una mayor notoriedad en los últimos años (el 89,8% de los entrevistados dijo conocerla), algo que quizá tuvo a su favor la po-
lémica política generada, poco más del 60% la identificaron como propia del ayuntamiento. "Hay que reconocer que es una cifra baja y uno de los puntos débiles, y más teniendo en cuenta el alto nivel de notoriedad", reconoce el director de estudios de evaluación del consistorio, Màrius Boada, quien señala como curiosidad que el 12% asoció los anuncios a la Generalitat.
El reto a nivel publicitario, apunta Casas, es convertir ahora el eslogan Visc(a) en un referente, un paraguas trasladable a servicios concretos o a promover valores como la solidaridad y la cultura de la paz, mensajes que ERC pidió que incorporaran en futuros espots el pasado 18 de junio, cuando salvó la campaña en la comisión de presidencia del ayuntamiento durante la cual CiU y el PP exigieron su retirada. Y otro reto es, al margen de conseguir que sea comparable en popularidad a los anteriores Barcelona batega y Barcelona més que mai, no quemarlo.

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