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• Más de 200 'riders' competirán por una jugosa bolsa y una gorra singular

Mauricio Bernal
El Periódico
Viernes, 10 octubre '08

Un demente del inline, Richie Velásquez. Nació en Nueva York, pero hace tiempo que se instaló en California, en Tehachapi, un pueblecito de 15.000 habitantes cuyas montañas apacibles atraen de vez en cuando a los estudios de Hollywood. Al sur de Tehachapi hay un lugar llamado Camp Woodward, una instalación de varios miles de metros cuadrados donde cientos de pequeños, sobre todo en los meses cálidos, se dedican a patinar: en patines y en monopatín. Richie Velásquez tiene 32 años, se ha coronado rey del inline en varios campeonatos mundiales y vive allí, en Camp Woodward, rodeado todo el año de gente que va en patines y vuelve en monopatín. Así es su vida. Esa es su vida. Y por eso ahora está en Barcelona.
Está en el Fòrum, que sirve para todo --o casi todo-- y que a partir de mañana albergará el Barcelona Extreme Sports Festival: para dementes del inline y del skateboard y del urban jibbing y del wakeboard y del BMX y del FMX, y de más o menos todo deporte peligroso ejecutado por un rider, el que va encima. Todo es en inglés. Hasta el nombre del festival.

La capital del patín
Los vehículos: bicicletas, motocicletas, patines, monopatines y tablas de esquí. Vale y da puntos todo lo que se pueda hacer con ellos, o a través de ellos, debajo de ellos o cerca de ellos. "Los deportes extremos ya tienen muchos años y cierta madurez, y aquellos que los practican están muy bien patrocinados", explica un responsable de Seven, la empresa organizadora.
"Algunos incluso ya están en los Juegos Olímpicos, como el BMX, de modo que pensamos que valía la pena reunirlos a todos y hacer un gran evento. Teniendo en cuenta que Barcelona es una plaza fuerte del skating, y que Catalunya arrastra una larga tradición de deportes de motor, motos incluidas, pensamos que era el lugar idóneo para hacer esto", añade.
Es una apuesta. El primer Barcelona Extreme y a ver cómo sale. Los organizadores miran al cielo de reojo, auscultan los nubarrones, cruzan los dedos para conjurar la lluvia. "El escenario es magnífico --dice una portavoz--, solo esperamos que la lluvia no dañe la fiesta". El aspecto del parque del Fòrum, en efecto, excita a los riders: un skatepark aquí, un half pipe allá, un streetpark más allá, un área de freejibbing en la punta de la explanada, mirando al mar (y todo en inglés, por supuesto).
De por medio hay una inversión de 600.000 euros y una escrupulosa búsqueda de las instalaciones que sean más adecuadas (skatepark de Alemania, half pipe de Suiza), así como el convencimiento de que el público existe y está dispuesto a asistir (gente que sabe lo que es el wakeboard); lo único que falta, según parece, es que haga buen tiempo.
Es un público entendido, que sabe también quienes son Richie Velásquez, Nicky Guerrero y Thomas Kring, y quienes Werner Sandoz, Eric Bailey y Miguel Ramos. Los campeones están aquí. "En cada disciplina hay uno de los 10 mejores del mundo --dice Israel Planas, director deportivo--. La bolsa de premios es jugosa y los participantes vienen a competir con seriedad, a dar espectáculo y ganar". Premios en líquido, claro, y, para el recuerdo, un simbólico galardón: la escultura de una gorra. El artista es local. Josep Plandiura.

Mirando al cielo
Richie Velásquez está de plácemes. También sus patines. "No hay muchos campeonatos de inline en el mundo, así que para nosotros es algo muy bueno", dice. Ayer, en el Fòrum, junto a una docena de riders (son 220 en total), probaba la pista y decía: "Muy bien". También, de vez en cuando, miraba al cielo. Los que saben quién es, probablemente también lo hacen. Es posible no solo que quieran que no llueva, para ir, sentarse y verlo, sino para ponerse la gorra e imitarlo en las dos pistas para los aficionados. También con vistas al mar.

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