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El Gato, de Fernando Botero, saldrá finalmente del olvido y abandono al que le tiraran las autoridades durante años, pero el escultor colombiano no se conforma con la nueva ubicación del bichoLlegó el '87 a Barcelona e ya se mudó dos veces. Ahora parece definitiva la decisión en de volver a trasladar al felino y ubicarle en la nueva
Rambla del Raval, después de un año (!) de impasse en el organismo competente, el Consejo Asesor de Esculturas (CAE), presidido por el concejal de Cultura, Ferran Mascarell.
Después de tres años sin añadir ninguna escultura en espacio público en Barcelona, el Ayuntamiento, a partir de ahora tratará aquellas de la misma forma que a una obra de arquitectura: Se decidirán en las comisiones de calidad de los distritos, presididas por el arquitecto jefe de Barcelona, Josep Antoni Acebillo, y solo después pasarán al CAE.
El CAE deberá reunirse a primeros del próximo mes y decidir la suerte de este gato negro.
Por el reconocimiento mundial que goza Botero y la calidad de la obra en cuestión, otra cosa no se esperaría que sacar a este gordo y simpático animal de una calle oscura y desconocida de la gran mayoría de los barceloneses y turistas.
El autor de la pieza ya manifestó su disconformidad con la decisión del distrito de Ciuitat Vella, una vez que las autoridades municipales habían prometido en su tiempo, que el Gato sería instalado delante el
MACBA.
Está bien revitalizar todo un barrio, como es el Raval, tradicionalmente conflictivo y marginado, además teniendo en cuenta sus recientes mejoras urbanísticas y su dinámica cultural. Pero también se comprende la frustración de Botero. Al final el artista tiene estatuas y esculturas de este mismo tipo en avenidas, calles y paseos principales, de ciudades como Madrid, Los Ángeles, Tokio, Chicago, NY... ¿Y que tal el
Parque de La Ciutadella?...
Ricardo Nuno :.
Miércoles, 15 mayo '02
La discreta ubicación del Gato hace del felino un gran desconocido de los barceloneses