|
|
Procedente de una familia burguesa barcelonesa, Antoni Tàpies, destacó en las artes plásticas como un rebelde, con incursiones en diversas corrientes, desde el expresionismo al art pop, pasando por el surrealismoNació en Barcelona en 1923, en el seno de una familia burguesa de tradición catalanista. De formación autodidacta, sus primeros retratos dieron paso a una serie de pinturas de marcada cariz expresionista. A principios de los años 40, trabajó bajo la influencia de Paul Klee y Max Ernst.
En 1948, fue uno de los fundadores del grupo
Dau al Set, una de las primeras y más relevantes iniciativas renovadoras del arte español de postguerra.
En 1950 celebró su primera exposición individual en Galeries Laietanes. A principios de los años 50 vivió en París, con una beca del Gobierno francés.
En 1953 abandonó el surrealismo y retorno las investigaciones sobre la materia, iniciadas hacía una década, trabajando con tierras, grattages, collages e incisiones. Empiezó a desarrollar su lenguaje propio. Coincidiendo con este cambio expuso en la 24ª Bienal de Venecia (1952), en la Galería Martha Jackson (Nueva York) y obtuvo el gran premio de Pintura de la Bienal de São Paulo (1953).
El mismo año volvió a la abstracción y empezó a trabajar en técnica mixta. Esta etapa marcó su contribución más original al arte, añadiendo el barro y el polvo de mármol a sus pinturas y utilizando, asimismo, papeles, hilo y telas (Grey and Green Painting, Tate Gallery, Londres 1957). Su reputación internacional ya se había consolidado.
Desde 1970, influenciado por el Pop Art americano, empezó a incorporar otros objetos en su pintura, como trozos de muebles. Un infinito apego por la materia se conjuga en su obra, con la dimensión iconográfica que se expresa a través de signos como cruces, líneas, números, letras e iniciales de su nombre, así como un fuerte uso de la figura humana de forma abstracta. Su obra plástica revela la vocación por el uso de los objetos y una personal incorporación de elementos de las culturas orientales.
Las ideas de Antonio Tápies han tenido una gran influencia mundial, especialmente en el campo de la pintura, la escultura, la litografía y el grabado.
Políticamente vinculado al catalanismo, no precisamente independentista, pero fuertemente antifranquista, se puede notar en su obra esta faceta, como en El Espíritu Catalán (1971).
Después de la inauguración en Barcelona en 1990 de la
Fundación Tàpies, punto de referencia para otros muchos artistas, Tàpies ha sido galardonado múltiples veces, como con el León de Oro en la Bienal de Venecia (1993) o el Premio Herbert Boeckl (1994). También fue elegido, ese mismo año, miembro de la Academia Francesa de Bellas Artes.
En 2003, su 80 cumpleaños se celebró con una jornada de puertas abiertas que reunió a casi 700 personas que tuvieron la oportunidad de ver sus mejores obras en la Fundación que lleva su nombre.
Sin embrago fue en 2004 cuando tuvo lugar el mayor homenaje a Tàpies, en el
MACBA: una gran retrospectiva en la que se exhibieron unas 150 obras, desde los años 40 hasta la actualidad, entre pinturas, esculturas y dibujos. En ella se propuso una exploración de la naturaleza material de Tàpies, un octogenario en activo.