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Marcel·lí Antúnez, el ex-Fura dels Baus, dentro de uno de sus robots
Actores | Biografías |

Escenógrafo y actor
Marcel·lí Antúnez

Marcel·lí Antúnez Roca es un ejemplo muy particular en el panorama artístico español. Su obra incorpora tanto el campo visual como el escénico, en iguales proporciones

Nacido en Moià, Bages, en 1959 y licenciado en Bellas Artes en la Universidad de Barcelona, Marcel·lí Antúnez fue uno de los fundadores de La Fura dels Baus, dónde también fue músico, actor y, además, coordinador artístico de espectáculos (Accions, 1984; Suz/o/Suz, 1985; y Tier Monde, 1988).

La destacada presencia que consiguió con La Fura en la esfera internacional, la mantuvo individualmente después de abandonar el colectivo con las performances Epizoo ('94) y Afasia ('98); y las exposiciones "La vida..." ('93) y Epifanía ('99).

Creador de objetos, dibujos y performances, reconocido como uno de los más destacados representantes del arte electrónico español, sus trabajos se distinguen por su singularidad. Hasta la fecha su obra se ha presentado en diversos museos, teatros y festivales de Europa, Japón, Australia, EEUU y América Latina.

En la primavera de 1979 Marcel·lí formó junto a Carlos Padrissa y Pere Tantiñá el grupo La Fura dels Baus. Participaron también en la creación Teresa Puig y Quico Palomar. En el verano del mismo año, el colectivo compró una mula y un carro y emprendió una gira por diversos pueblos de Cataluña. Tras un pasacalle por la villa, la obra era presentada en la plaza del pueblo. La carreta convenientemente preparada se convertía en escenario y la trouppe representaba una alegoría en cinco actos titulada "Vida i miracles del pagés Tarino i la seva dona la Teresina". Una vez finalizada la representación se rifaba una botella de champán o un conejo para recaudar fondos y proseguir la gira. Este evento marcó profundamente al colectivo que decidió continuar su actividad creativa como grupo de teatro.

Durante los años 81 y 82 Antúnez tocó en el CIL (Colectivo Sación Libre).
Liderada por Claudio Julián y Víctor Nubla, esta banda de múltiples formaciones acogía a toda una generación de músicos de Barcelona entre los que se encontraban Boris Porter, JM Berenguer o Mireia Tejero. La estética de esta orquesta giraba en torno al free-jazz y a la música contemporánea. Antúnez participó como trompetista y voz.

En 1981 Antúnez fundó, junto a Mireia Tejero, "Error Genetico". La formación, que pasó de trío a cuarteto en varias ocasiones duró hasta 1983. Sus instrumentos eran el saxo, la trompeta, el bajo, la guitarra y, a veces, la batería, así como instrumentos no convencionales y la voz. El programa ideológico de Error Genético predicaba ideas tales como la incorporación de animales instrumentistas (loros, monos, caballos etc.), la incorporación de enfermos mentales y discapacitados en la banda, y el uso de máquinas y desechos como instrumentos sonoros.

La puesta en escena estaba acompañada de vestuario, coreografías y útiles luminosos, y se combinaban los instrumentos habituales con sintetizadores, percusiones de lata, juguetes y grabaciones de animales. Aunque el grupo no desarrolló una gran actividad en directo, las experiencias de la banda fueron un autentico precedente en los trabajos posteriores de Antúnez.

Hasta el año 1984 La Fura desarrolló una actividad músico-escénica en la línea de grupos como Breat & Pupets o Comediants. El movimiento hippie daba los últimos coletazos. En el terreno escénico esta corriente se manifestó en forma de un teatro participativo, festivo y folklórico.

En esta línea de pasacalles, circo y "sketchs", La Fura mantuvo una intensa actividad en multitud de pueblos catalanes. Estas representaciones adquirieron diversos formatos y títulos: El Patatus ('81), Cercata ('82), Furarecords ('83) y Electrofocs ('83) .

En 1983 esta fórmula de trabajo desembocó en una situación contradictoria: mientras Antúnez y el resto de La Fura trabajaban en una línea festiva, sus inquietudes y actividades fuera del grupo estaban en otra órbita. Ya no se sentían herederos de lo festivo y sus ideas eran otras. Este fue probablemente el impulso del nacimiento de Accions, performance que supuso un giro radical en los planteamientos estéticos de la compañía.

La semilla de la performance Accions se presentó en octubre de 1983 en el Festival de Teatro de Sitges. La obra reconvirtió las técnicas del teatro callejero: la pirotecnia, el dominio del espectador, el funambulismo y el control de grandes espacios, en un nuevo planteamiento, más agresivo y radical y absolutamente opuesto al teatro festivo. Accions propugnaba un lirismo corporal extremo, una plástica salvaje, una banda sonora ruidosa y explosiva…

El período que va desde el estreno de Accions en 1984 hasta la creación de la performance Tier Monde en 1988, significó el paso de Accions a los foros internacionales. A partir de 1985 y de forma paralela, Antúnez desarrolló la serie de libros de artista titulados "Artcagarro" y así mismo empiezó a trabajar con Los Rinos.

El período que abarca desde 1990 hasta 1994 fue una etapa extremadamente fecunda y versátil en la trayectoria del Antúnez. De forma absolutamente heterodoxa, trabajó en campos tan dispares como el teatro, la performance, las artes plásticas o el cine. Estas obras se dieron de forma individual o en colaboración con otros artistas. Este período supuso un profundo cambio de planteamientos. Antúnez abandonó gradualmente su participación en colectivos, para desarrollar con más atención su propio mundo personal.

En 1990 se iniciaron los preparativos del que fue el último trabajo de Los Rinos, la performance multidisciplinar "Conferencia en Rinolacxia 91". Esta fue la pieza más ambiciosa y compleja de toda la trayectoria del trío. Se estrenó en el Mercat de les Flors en Abril de 1991. La obra se presentó en distintos festivales Europeos.

El otoño de 1991 Antúnez codirigió, con al dramaturgo Andrés Morte, "El Artifício, Panorama de Caracteres". Esta obra, interpretada por actores amateurs, fue escrita a partir de retales de textos clásicos de la literatura española y organizada en cuatro apartados: Amor, Odio, Pasión y Muerte. La puesta en escena fue concebida desde una serie de telones "mutables" que confirieron a la escenografía una gran espectacularidad. El Artifício recibió el premio de la critica a la mejor escenografía de la Ciudad de Barcelona 1991.

En 1992 Antúnez y el realizador Aixalà escribieron y dirigieron Retrats y Frontón, y El Hombre Navarro va a la Luna; ambos cortometrajes se estrenaron en mayo de 1993 en IMAGFIC, Festival de Cine de Madrid. Junto al artista informático Sergi Jordá, Antúnez creó el robot interactivo JoAn. Éste se mpstró por primera vez en diciembre de 1992 en L'H Art (L'Hospitalet de Llobregat) y, en su segunda y definitiva versión, en julio de 1993 en el Mercado de la Boquería, convirtiéndose en una escultura pública durante 10 días. La interacción JoAn producida por la voz de los observadores, provocó las más diversas reacciones y expandió sus consecuencias hasta el propio público. Hasta la fecha la pieza ha sido presentada en diversas galerías y museos de Europa.

En 1993 Antúnez creó la muestra La Vida sin amor no tiene sentido. La exposición contenía tres instalaciones: Cabezas arrancadas, Poemas de amor y Máquinas de placer. En cada una de estas instalaciones, el artista recurrió a la carne como materia básica.

Antúnez define su campo de acción en trabajos en los que el uso de la tecnología es substancial. Se trata de híbridos que incluyen distintos ámbitos de intervención, comparten cuestiones de genero y se establecen en diversos soportes. Epizoo fue la primera y más emblemática pieza de este período. Esta performance dio lugar a otras acciones como Satel·lits Obscens, Afasia y a su vez la exposición Epifanía.

La Vida sin Amor... y JoAn... fueron el preludio formal y poético de Epizoo. La tecnología desarrollada en el robot Joan encuentró en Epizoo un auténtico campo para su desarrollo multimediático, mientras la carne, pasó de ser un elemento metafórico para convertirse en un elemento real con la utilización del propio cuerpo del artista.

La performance interactiva Epizoo se estrenó en el del 3er Festival de Performance del centro de Arte X'Teresa, en octubre de 1994, en México DF. La anticipación tecnológica que propuso esta acción así como las cuestiones que planteó -crueldad, limites del cuerpo, interacción, simultaneidad, etc.- hicieron de Epizoo una performance de notable interés que acabó presentándose en multitud de festivales, galerías y museos de América del Norte, América del Sur y Europa.

Entre 1995 y 1997, Marcel·lí desarrolló una tarea de carácter pedagógica que tuvo como objetivo informar sobre su trabajo, experimentar los limites del cuerpo y desarrollar una presentación en forma de performance pública. Estas presentaciones fueron registradas en vídeo y retransmitidas durante el propio espectáculo. Los workshops Satel·lits Obcens se realizaron en Reggio Emilia ('95); Festival la Corte Ospitale, en Lleida '96 Aula de Teatre; en Lisboa '97 Festival Atlántico y en Polverigi '97 (Festival Inteatro).

En Noviembre de 1998 se estrenó Afasia en el TNC. La obra, una acción electrónica, visual, sonora y robótica, nació como consecuencia de la experiencia de Epizoo y de los laboratorios Satel·lits Obscens. La complejidad técnica y el grado de interacción que propuso Afasia fueron una evolución del marco tecnológico de Epizoo. Afasia propuso una inversión de papeles, el público ya no controlaba el cuerpo de Antúnez, sino que era él a través de su esqueleto quien controlaba los robots, las imágenes y el sonido del espectáculo. Eran estos periféricos los que le servían para desarrollar los tres argumentos de AFASIA: el filosófico, el narrativo y el musical. El marco argumental donde AFASIA significaba un desarrollo de los temas de Satel·lits Obscens.

A finales del 1998 Antúnez recibió el encargo de preparar una muestra para la Fundación Telefónica. La muestra, que llevó por titulo EPIFANíA, se presentó en septiembre de 1999 en los locales de la Fundación en Madrid. Epifanía mostraba un cuadro de instalaciones que establecían claramente algunos temas que Antúnez ya planteaba en anteriores trabajos. Estos fueron: la idea de la prótesis participativa (Alfabeto), la narración interactiva (Capricho), el uso de los materiales vivos (Agar) y el interés por los robots (Requiem).

En Noviembre de 2000 se presentó Concéntrica en el Museo de la Universidad de Alicante. El trayecto de la exposición permitió una revisión de la mayoría de los trabajos producidos en la década de los noventa y citados anteriormente. La muestra estaba dividida en tres ámbitos expositivos: objetos, documentos y proyectos. Los objetos estaban reunidos en diez instalaciones: JoAn, Libros Artcagarro, Codices, La vida sin amor..., Reliquiario, Epizoo, Serie Polter, Agar, Capricho, Alfabeto, y Réquiem; los documentos de las performances Epizoo, Satel·lits Obscens y Afasia fueron proyectados en una gran pantalla a modo de pequeño cine. Asimismo, el espacio disponía de un lugar de consulta donde se podían ver las películas de Aixalà/Antúnez y demos de Los Rinos y de La Fura. El ámbito proyectual estaba representado por un centenar de dibujos y una veintena de volúmenes de autoedición, editados como libros de trabajo, introducciones a proyectos y guiones.

En la actualidad, Antúnez se encuentra girando Pol, tras el gran éxito de su estreno en el Festival de Verano del Grec '02 un espectáculo mecotrónico, en el que utiliza una vez más la robótica como tema principal.

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