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Clubbing
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Definido a menudo como un Pascal Comelade electrónico o un Herbert con guitarra española, lo cierto es que Guillamino es un artista personal, imprevisible y que no le teme a la fusión en su sentido más literal. Así, este músico que anda con una pierna en Barcelona y la otra en el Empordà -lugares que considera sus centros de poder- combina como un temerario hombre orquesta todo aquello que le fascina e inspira sin miedo a nada.
De esta manera le vemos batiendo con desparpajo los ritmos más actuales (broken beats, dubtempo, deep house) con guiños a sonidos ancestrales (flamenco, jazz, se rumorea que incluso sardana) mediante el uso de instrumentos insusuales y que son una parte considerable de su personalidad. En su directo se juntan Macs y Yamahas con berimbaos, chuflainas aragonesas, armónicas y guitarras españolas, y el resultado es una compleja aunque fascinante ensalada de ritmos, a cual más sorprendente y particular. Pero toda ella completamente Guillamino.
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