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La principal característica del barrio es la linearidad de sus calles
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Lo que muchos han llamado el mayor museo al aire libre de Barcelona está recorrido por dos grandes calles que, en cierta forma, lo delimitan, la Gran Vía de les Corts Catalanes y la Avenida Diagonal, y tiene su centro en el Paseo de Gracia. Comprende Sant Antoni, Fort Pienc, Sagrada Familia y la Dreta i l'Esquerra de l'Eixample, cinco barrios con personalidad propia y bastante diferentes los unos de los otros.

L'Eixample, cuna del modernismo por excelencia, nació como resultado de la necesidad de expansión de Barcelona fuera de sus murallas durante el s. XIX, los años de la industrialización, una de las épocas de más esplendor de la ciudad condal.

El nuevo barrio fue creciendo sobre la llanura que comprendía la ciudad y los pueblos que la rodeaban, y que, posteriormente, pasaron a formar parte de Barcelona, como Horta, Gràcia, Sant Andreu de Palomar, Sant Martí de Provençals o Sarriá y Sant Gervasi.

El ingeniero Ildefons Cerdà ideó el plan urbanístico del Eixample para que se tradujera en una ciudad igualitaria, sin diferencias entre barrios por condiciones de vida impuestas y con servicios, si no iguales, similares para todas las zonas. Se basaba en una red de calles perpendiculares y traveseras, a modo de cuartillas, sesgadas por dos vías superpuestas, la Diagonal y la Meridiana, y con su centro en la Plaza de las Glorias Catalanas. El plan inicial multiplicaba los espacios verdes y jardines actuales hasta el punto de haber diseñado el emplazamiento de un bosque en la orilla del Besós, obras que, finalmente, no se aprobaron.

En nuestros días, el verdadero centro neurálgico del distrito se sitúa entre el Paseo de Gracia y la Rambla Catalunya, zonas concurridas, de negocios, con las tiendas y cafés más exclusivos de la ciudad y con un marco arquitectónico único: los principales edificios modernistas de Barcelona.

En la llamada manzana de la discordia, situada en el Passeig de Gràcia entre las calles Aragó y Consell de Cent, podemos encontrar el más famoso conjunto de edificios modernistas como muestra de las diferentes tendencias arquitectónicas de la época. En la zona podemos disfrutar de la visión de cuatro grandes obras arquitectónicas: la casa Lleó Morera, de Lluís Domènech i Montaner, la Casa Amatller, de Puig i Cadafalch, la Casa Batlló y Casa Milà (esta última más conocida como "la Pedrera"), ambas de Antoni Gaudí.

En la Diagonal se sitúan del Palau Quadras, donde se ubica actualmente el Museo de la Música, y la obra más importante del arquitecto Puig i Cadafalch, la Casa de les Punxes. Si desde allí se baja por la calle Roger de Llúria se pueden ver dos obras de Doménech i Montaner: la Casa Thomas y el Palau Montaner. Siguiendo por la misma calle, en su confluencia con Casp, se encuentra otro de los edificios de Gaudí, la Casa Calvet. En la misma zona se pueden visitar también la Universitat de Barcelona, frente a la Plaça Universitat, o la Fundació Tàpies dónde se exponen las obras del autor en el primer edificio de hierro diseñado en Barcelona por Domènech i Montaner.

Un poco más alejado del centro del Eixample, en particular en el barrio que le debe su nombre, se encuentra el edificio más emblemático del distrito y, posiblemente de toda la ciudad de Barcelona: el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, obra ex-libris de Antoni Gaudí y quizás el signo más representativo de la ciudad en el extranjero.

En el interior del recinto se puede visitar un museo con una maqueta del templo, aún inacabado, basada en los planes originales del proyecto.

No muy lejos de la Sagrada Familia, en la calle de Sant Antoni Maria Claret, se encuentra un emblemático edificio diseñado en 1902 por Doménech i Montaner, el Hospital de Sant Pau i la Santa Creu, digno de ser visitado por su arquitectura y por las esculturas de Gargallo que hay en su interior.

Pero el encanto del Eixample no solo se encuentra en la magnificencia de sus edificios centenarios o en las filigranas de sus adornos o en el lujo de sus comercios. Su encanto radica en el hecho de ser un barrio que mezcla los más diferentes tipos de personas. Del ejecutivo agresivo del Paseo de Gracia a la pareja de chicos que andan cogidos de la mano por lo que popularmente se conoce como el Gayxample (entre las calles Casanova y Rambla Catalunya, aproximadamente). Conviven en perfecta armonía la anciana octogenaria que lleva décadas viviendo en el barrio y el joven argentino que comparte piso con cinco estudiantes más en la puerta de al lado. Chicas delgadísimas empotradas a los escaparates de las más finas firmas o parejas de mediana edad que pasan la tarde susurrando sentadas en bancos adornados por miles de azulejos apagados por la polución de la ciudad. Es la sal del barrio, la fuerza del Eixample que hace de Barcelona, aun si cabe, una capital mucho más diversa y cosmopolita.



José Maria Closa :.

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