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El uno de octubre de '88, los niños y jóvenes de Barcelona asistieron al nacimiento de un teatro hecho a su medida, una sala estable de teatro infantil y juvenil gracias a una compañía teatral llamada ‘La Trepa’. Ya son quince los años que el Jove Teatre Regina lleva trabajando para ofrecer espectáculos de calidad a un público de todas las edades. El trabajo de Maria Agustina Solé, Maties Gimeno, Francesc Campos y Teresa Robert, fundadores del local, no es un trabajo convencional. No sólo se limitan a controlar los ingresos y los gastos, sino que los cuatro se encargan de programar, actuar y hasta limpiar la platea. Estuvimos hablando con Maties Gimeno y esto fue lo que nos contóComencemos por el principio, si te parece. ¿Cómo surgió la idea de formar una compañía de teatro juvenil como ‘La Trepa’?Pues mira, en el año ‘76 hubo mucho movimiento en Barcelona, porque fue cuando se fundó la Asamblea de Actores y Directores, que gestionó el teatro Grec de esa temporada. Pasado el verano, la Asamblea se dividió en dos; una continuó siendo la Asamblea de Actores y Directores y la otra fue la Asamblea de Trabajadores del Espectáculo. Esta asamblea empezó haciendo diversos eventos, como un espectáculo de fin de año en el
Poble Espanyol. Y un día, en el antiguo Saló Diana de la calle Sant Pau, fue cuando Maria Agustina Solé, algunos compañeros más y yo decidimos que no estaría mal hacer teatro infantil dentro de este movimiento. ‘La Trepa’ empezamos con una obra de Jorge Díaz, La ciutat que tenia la cara bruta, que estrenamos el 30 octubre de ‘77.
¿Y qué fue lo que llevó a una compañía teatral como la vuestra a fundar una sala como el Jove Teatre Regina?La compañía llevábamos mucho tiempo, unos once años, dando vueltas por toda Cataluña y el resto de España. Pero lo que queríamos era tener un sitio estable. Además éramos una compañía que tenía mucho prestigio; la gente nos consideraba un referente dentro del teatro infantil. Y lo que pasó fue que se dio la circunstancia de que terminaba la gestión del Regina y nos surgió la oportunidad de instalarnos en Barcelona, con todo lo que conlleva.
¿Cómo fueron esos comienzos?Muy duros, porque al principio íbamos con todo el entusiasmo del mundo y hacíamos mucha cosa. El primer año, cuando inauguramos, hacíamos el teatro infantil; un programa de radio que emitía Catalunya Ràdio; los lunes hacíamos la programación de Transformadors, un movimiento dentro del Ayuntamiento que hacía teatro joven; hacíamos también el teatro por la noche y, además, las golfas. Luego fuimos reduciendo la marcha porque era demasiado, pero fueron unos comienzos muy duros. No sólo por todo el trabajo, sino porque tenías que ir ganándote la confianza de la gente, de las instituciones... Y claro, todo esto te lo tienes que ir trabajando.
¿En algún momento os llegasteis a plantear dejar este proyecto?La verdad es que hasta ahora no. Ha habido momentos muy duros y siempre hemos tirado para adelante, así que no nos hemos planteado dejarlo. Hemos intentado variarlo; ya no hacemos la programación tan a lo loco, porque antes programábamos todas las noches. Ahora procuramos que tenga una línea de la casa, un sentido. Después del infantil procuramos hacer teatro joven, con temáticas para jóvenes; todo esto para guardar una coherencia. Pero dejar el proyecto, no.
¿Cómo reaccionaron los medios de comunicación y la opinión pública en general delante de vuestro proyecto?Al principio salió publicado que se perdía un teatro en Barcelona, porque se anunció que cerraba el Regina y que pasaba a ser infantil. Pero después no hubo ningún problema, lo entendieron y vieron que también hacíamos de todo. Vinieron espectáculos que nos habían recomendado ellos mismos, como ‘Drambacus’, que había funcionado muy bien en el festival de Lyon. Ahora la prensa pasa un poco de nosotros porque está más ocupada con los teatros grandes. En el momento de acceder a los medios de comunicación estamos en medio de la cola, al final de los grandes y a la cabeza de los alternativos.
¿Cómo es un día cualquiera en el Jove Teatre Regina?Un día cualquiera empieza a las nueve de la mañana aquí, en las oficinas. A las diez empieza una sesión de teatro para niños que vienen con las escuelas y, como es nuestra compañía, nosotros también actuamos. Hemos bajado, hemos hecho la obra de teatro, hemos vuelto aquí a la oficina, desmontamos lo de abajo y montamos los decorados de la obra de la noche [Els set contra Tebes i Antígona]. Y luego atender al público, recibirlo... Aquí en la oficina hay mucho trabajo, porque llevas contactos con escuelas, con la prensa, con los lugares en los que irás a hacer bolos... Mucho trabajo.
¿Cuál es vuestra tarea al frente del teatro?Es llevarlo adelante entre todos, un trabajo fijo no lo tiene nadie. Por ejemplo: Maria Agustina, que es la directora del teatro, te la encontrarás vendiendo entradas en la taquilla o pasando la escoba por el escenario y la platea. Somos muy polivalentes [Risas].
¿Cómo celebrasteis estos 15 años de vida del teatro?Los celebramos de manera muy sencilla, con el público. El primer fin de semana de octubre, que fue el 4 y el 5, pusimos todas las entradas al 50% de su precio habitual. Luego lo celebramos con un pastel y con el público. Vinieron también amigos, representantes de las instituciones... Soplamos el pastel y nos lo comimos entre todos con una copa de cava y refrescos para los niños. Nos lo pasamos muy bien. Y ahora lo seguimos celebrando trabajando, intentando continuar abiertos.
Aun habiendo recibido el Premio de la Crítica por vuestra labor en el teatro infantil y juvenil, ¿cuál es la reacción del público? ¿Tenéis contacto directo con ellos?Sí, tenemos mucho contacto porque les atendemos en la puerta después de la función. La reacción hacia lo que estrenamos en la compañía es muy buena, tenemos un público fiel. Este año, por ejemplo, haremos una obra llamada Pastorets Superestel, que el año pasado no hicimos porque la llevábamos haciendo cuatro años y creímos que el ciclo se había terminado. Y este año la volvemos a representar porque nos la piden, a petición de ellos. Quiero decir que la reacción que tenemos de ellos es muy buena, recibimos mucho apoyo por parte de ellos; es una relación bastante directa.
¿Qué valoración sacáis de la trayectoria del Jove Teatre Regina durante estos 15 años?Para nosotros es positiva, evidentemente. Porque aguantar 15 años en Barcelona, con las subidas y bajadas que ha ido pasando el teatro, la competencia que ha ido surgiendo… Aguantar tanto tiempo es algo positivo, intentaremos tirar 15 años más. Además, el infantil no tiene problema, es una línea que funciona y en la que el público se va renovando de manera natural. Ahora marcamos una línea juvenil que está marcando mucho estilo y con una entidad propia que esperamos que funcione.
¿En qué ha cambiado, entonces, el teatro infantil y juvenil des de que ‘La Trepa’ empezasteis en ‘77?Ha cambiado en que entonces era mucho más reivindicativo. Todas nuestras primeras obras reivindicaban la naturaleza, las ciudades... Incluso hicimos una obra sobre un problema muy concreto de aquel tiempo, la Dragonera. Lo que pasó era que creo que querían vender esta isla de Mallorca y lo que se tenía que hacer era un parque natural. Nosotros hicimos una obra que se llamaba así, La Dragonera, en la que reivindicábamos que fuese un parque natural. También hemos hecho obras de carácter marcadamente político, como por ejemplo una centrada en la última etapa de Franco, titulada El generalet. Ahora el público quiere cosas más festivas y no participan tan activamente. Aunque siempre hay un mensaje, ya no se trata de un teatro tan reivindicativo ni tan guerrillero.
¿Cuál es el futuro del teatro infantil y juvenil en Catalunya?Está un poco dejado de la mano de Dios, hay mucho guirugay, porque no hay mucha gente que se lo plantee seriamente. Hay mucha gente que acaba de salir de escuelas de teatro y que se dedican a hacer infantil porque no quieren o no pueden hacer adultos. También hay los que se dedican exclusivamente al infantil, en sesiones escolares. Y esto va en detrimento de la formación artística, porque una cosa es hacer una obra que sometes a la crítica y la otra es algo de funciones puramente pedagógicas; no hay un criterio artístico. Pasa aquí y pasa en el resto de España, por eso. Aquí no hay ninguna red importante de teatro infantil en la que se den salidas airosas, creo que no está muy apoyado. Ahora ya no hay críticas de las obras infantiles, parece que los críticos pasan de nosotros. Pero como la gente es tan luchadora, seguirá adelante.
Y, para terminar, ¿nos puedes adelantar algún proyecto de futuro?Tenemos el estreno de un juvenil, en enero. Se trata de una obra llamada Creeps, basada en el título de una canción de Radiohead. Habla de la manipulación a la que los medios de comunicación someten a los jóvenes. Se trata de cuatro chicas que se presentan a un casting para presentar un programa juvenil en televisión. Allí las hacen enfrentarse, entre otras cosas, para posteriormente manipular las imágenes y emitirlas con un ‘reality show’. Es una toma de conciencia de lo que algunos medios de comunicación hacen para manipular a la gente. Este es el futuro inmediato, a ver cómo funciona.
Josep Puy i Curiel :.
Viernes, 17 octubre '03