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La Casa Elizalde cumple veinte años de conciertos, exposiciones, cursos y actividades enfocadas a acercar la cultura a los barceloneses. Los actos conmemorativos de su aniversario han recogido en siete días la dinámica habitual de la casa, y han dejado claro el interés con el que el público acoge las propuestas de este centro, pionero en Barcelona.
La barcelonesa Miriam Alcaraz, coordinadora de la casa desde hace más de tres años y actual directora, nos habla de la trayectoria del centro, de su funcionamiento y de las actividades de estos veinte años.¿Cómo nació la casa Elizalde, con qué objetivo?La Casa Elizalde lleva veinte años funcionando como centro cultural. Hasta 1964 era una residencia familiar, propiedad de la familia Elizalde, y después fue comprada por una empresa que tenía la intención de derribarla para hacer viviendas. Entonces el Ayuntamiento decidió comprarla para que no se perdiera y comenzó a restaurarla. Lo primero que se hizo fue recuperar el patio para uso público, un hecho muy importante porque se trata del primer interior de manzana recuperado del Eixample, pero todavía no había una intención clara de convertir la casa en centro cultural. Se instaló aquí un centro de vidrio para ir recuperando las vidrieras del Eixample y después una segunda planta de servicios personales, que se mantuvo hasta el 2000. Lo que quiero dejar claro con esto es que no fue algo inmediato, pasaron unos años hasta que la Casa Elizalde empezó a ser lo que es hoy. En 1982 se hizo la primera exposición, L’Eixample: un patrimoni desconegut, y se empezaron a hacer exposiciones, algunas muy importantes como una de Toulouse-Lautrec. Sin embargo, eran actos puntuales, y no fue hasta 1983 cuando la actividad cultural empezó a a ser regular, por eso celebramos ahora los veinte años.
¿Y cómo ha evolucionado en estos veinte años?Bueno, en los primeros años la actividad del centro fue creciendo, pero el punto de inflexión real está en 1994, el crecimiento espectacular de la casa comienza entonces. Por poner un ejemplo, antes de 1994 había 300 personas haciendo cursos cada trimestre y ahora tenemos 3700, en sólo nueve años hemos crecido muchísimo. Entonces es cuando se empezó a pensar: ¿qué queremos? ¿Queremos ser un centro cultural? ¿Queremos hacer una actividad formativa para adultos en el tiempo libre? Por aquel entonces no había actividades de este tipo; había para niños, para adolescentes... pero no para adultos, aparte de alguna escuela de alfabetización. Por eso se apostó por hacer estos cursos. La Casa Elizalde fue pionera en esto, se vio que funcionaba y otros centros la tomaron como modelo.
¿Crees que la casa tiene una buena acogida entre el público?Si, la verdad es que sí. Como ya te he comentado, este trimestre, sólo en cursos, hay apuntadas 3700 personas, es decir, cada semana pasan por aquí 3700 personas, y también están los actos que hacemos, que no son sólo nuestros; muchos están organizados por entidades a las que nosotros cedemos el espacio, y ello supone también una actividad importante dentro de la casa. Luego están las exposiciones, espectáculos de música, danza... que como son gratuitos, siempre están muy llenos. (Risas)
¿De quién dependéis económicamente, sólo del Ayuntamiento o hay capital privado?Capital privado no hay, dependemos del Ayuntamiento: el edificio es municipal, los gastos los cubre él... Nuestro presupuesto depende en parte del dinero que obtenemos de los cursos, que sirve para pagar los espectáculos gratuitos, y en parte del Ayuntamiento, porque un centro como éste no podría subsistir sólo con el dinero de los cursos.
¿Esta dependencia del Ayuntamiento os condiciona de algún modo? ¿Os marca alguna línea o algún tipo de actividades que debáis promocionar?Nosotros no rendimos cuentas al Ayuntamiento directamente, sino al
distrito del Eixample. El distrito colabora en la gestión, y toda actividad tiene que ser aprobada primero, pero no nos dice lo que tenemos que hacer. Además, tengo que añadir que este control no crea ningún conflicto, hay una colaboración muy estrecha.
¿Quién acude a la Casa Elizalde? ¿Hay algún grupo de edad o colectivo que sea representativo del público del centro?Bueno, la verdad es que acuden más mujeres que hombres, podría decir que el 80% de los que nos visitan son mujeres, pero esto es normal en actividades formativas. Según mi valoración, no es que los hombres tengan menos tiempo libre, sino que emplean el tiempo libre de otra manera. En cuanto a la edad, nuestros estudios afirman que nuestros visitantes se encuentran entre los 25 y los 40 años, pero, como ves, esta franja de edad es muy amplia. Dependiendo de la hora o del tipo de actividad sí que se pueden establecer grupos más diferenciados: no es lo mismo la gente que acude a un espectáculo de música clásica que a uno de danza contemporánea. Sin embargo, en conjunto no podemos establecer un grupo definido. Eso sí, son personas adultas, no adolescentes.
El precio resulta accesible para todos...Eso espero... Los precios de los cursos son públicos, acordados por el distrito, y los acatamos, y el acceso a las exposiciones, conciertos y espectáculos es gratuito, excepto el de los espectáculos infantiles, que cuesta dos euros.
¿Cómo decidís las actividades que programáis?Yo recibo muchas propuestas, lo que me facilita mucho el trabajo. Si hay algo concreto que falta y que me parece interesante salgo yo a buscarlo. Por ejemplo, me parece interesante ofertar un curso sobre Estados Unidos, así que, si no me lo han ofrecido, contacto con expertos en el tema y les propongo hacer un curso. Se trata de captar los intereses de la gente y probar... Normalmente da resultado, y si alguna iniciativa no da resultado, ya sabes que no funciona.
El domingo terminaros los actos conmemorativos del 20 aniversario. ¿Cómo valoras la respuesta del público?La respuesta ha sido estupenda. El aniversario ha sido una experiencia muy bonita. Ha sido el primer proyecto que me ha tocado gestionar directamente como directora y la verdad es que estoy muy satisfecha, todos los actos tenían un nivel de calidad muy alto. Hemos contado con grandes artistas, como
Miguel Poveda, que es una cantaor muy reconocido, o Andrés Corchero, que este año fue Premio Nacional de Danza. Estaba siempre todo lleno, y lo único negativo ha sido el tiempo, que no nos ha permitido hacer en el patio, que tiene mucho más aforo, algunas de las actividades que teníamos previstas. Por ejemplo, el domingo tuvimos a Marcel Gros, que es fantástico como clown, y en vez de 350 personas sólo pudieron verlo 150.
¿Qué criterio habéis seguido para programar estos actos?Hemos hecho lo que hacemos normalmente, pero concentrado en una semana. Había un itinerario, clases abiertas para que la gente pudiera conocer lo que son los cursos... Hay algo de lo que me siento particularmente satisfecha: L’Actualitat a la Casa Elizalde. Se trataba de debates y mesas redondas sobre temas de actualidad que hemos tratado en los cursos, con figuras reconocidas como Manel Delgado, Oriol Nel.lo... Esto se acompañaba de la proyección de documentales. Hemos intentado seguir nuestra línea de trabajo adaptada a otro formato.
Algo representativo de lo que hacéis habitualmente...Sí, hemos hecho un espectáculo de danza contemporánea, que es algo que programamos normalmente, un concierto de música brasileña, con Euclydes Mattos, que ya había actuado aquí hacía unos años, y el acto central, el concierto de
Miguel Poveda, Agustí Fernández y Andrés Corchero. Esto sí que fue algo fuera de lo normal, no porque no programemos este tipo de actos, sino porque normalmente no tenemos presupuesto para las infraestructuras y recursos que requiere un concierto como éste. Fue un poco “tirar la casa por la ventana”. (Risas)
Bueno, veinte años no se celebran todos los días…Claro, pero por lo demás sí que hemos presentado lo que hacemos normalmente pero en una sola semana.
¿Cómo valoras el panorama cultural en Barcelona?Creo que hay mucha oferta cultural y que los centros cívicos como la Casa Elizalde están teniendo una buena acogida y haciendo un papel importante. Todos programan cursos, preparan conferencias, exposiciones, conciertos... y todos tienen un nivel de asistencia bastante aceptable. Por otra parte, Barcelona está bien dotada en cines y teatros, pero los centros cívicos posibilitan una oferta que además es asequible
¿Crees que hacen falta más iniciativas de este tipo, públicas o privadas?No hacen falta más iniciativas, ya hay mucha gente haciendo muchas cosas, pero lo que falta es más apoyo económico por parte de las instituciones, apoyo a sitios pequeños y no tanto a macroequipamientos. Digamos que estaría bien tener un poquito del presupuesto que va al
CCCB o al
MACBA... (Risas)
Ahora que habéis cumplido veinte años, ¿tenéis nuevas propuestas o pensáis seguir en la misma línea?De momento seguiremos así, porque nos funciona y porque todavía seguimos creciendo en esta línea. En el momento en que dejemos de crecer nos plantearemos otra cosa. Ahora estamos apostando por mejorar la calidad de lo que ofrecemos, cuidar más los detalles... pero buscar otra vía, de momento, no.
Marta Franco Guallar :.
Jueves, 30 octubre '03