La Mostra tiene mucho público y llena, tiene un precio muy asequible, un público muy fiel
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Tres factores clave para entrar en el terreno que abarca la octava edición de la Mostra de Teatre Alternatiu de Barcelona, un gran taller donde hay mucha gente con ganas de contar historias y un público que espera sin saber exactamente lo que le depara. Esto es la Mostra, ésta es la magia del teatro. No buscan clásicos, sino jóvenes autores con ganas de ser escuchados, y con hambre de escenario. Obras fáciles que se sirven normalmente de pocos elementos en el atrezzo, y que dejan todo el peso sobre el estado puro de su esencia.
La Mostra vive de prestado durante un mes, deambulando por las salas alternativas con sus apuestas para el 2003. Una plataforma para que la desesperación del autor que tiene guardado en un cajón esa pieza en bruto se vea un poco remediada.
Charlando con la directora del evento, Empar López, descubrimos un poco más la propuesta, a la vez que se hilvana una tímida reflexión sobre la escena actual


Podríamos hablar que la Mostra es un Grec para nuevos valores?
Sí. La diferencia es que en el Grec son obras que van programadas posteriormente por la vía comercial. En nuestro caso, es un festival de otoño en Barcelona de teatro de creación propia, dónde se intenta dar promoción a nuevas compañías, para que encuentren un hueco en el circuito comercial. Por que cuesta y porque siempre trabajan los mismos, se crea la Mostra para romper con los esquemas. Éste era uno de nuestros objetivos y hasta el momento lo hemos cumplido, ya que el año pasado una tercera parte de las obras "expuestas", finalmente fueron programadas en Barcelona. En el presente año ya hay dos proyectos que tienen asegurada su programación. ("Això si que es vida" y "Las furias de Bernarda").

Dado que la Mostra hace apenas dos semanas que ha empezado, como es que dos compañías ya han conseguido convencer a programadores para ser contratadas? A qué se debe?
De la preselección que la organización realiza, se reparten las cintas promocionales a las salas participantes. Algunas de ellas, antes que alguien se adelante, se aseguran su contratación.

Se ha planteado la posibilidad que la Mostra diese el salto a las salas más comerciales, ¿perdería su esencia, o por el contrario os interesa?
Lo importante es trabajar, el actor simplemente quiere subir a un escenario. A veces, las salas alternativas hacen cosas comerciales, a ellas también les interesa, y no son tan fieles a su línea. El problema es que no hacen la publicidad suficiente, deberían hacer una gestión privada más eficiente, tu coges un taxi y no te saben llevar a cualquier de ellas. Las obras de este año perfectamente podrían dar el salto a un teatro comercial, pero son piezas de pequeño formato. Deben ser de fácil montaje y desmontaje y no tienen un a producción potente con recursos económicos para realizar un proyecto de gran envergadura.

¿El hecho que las salas alternativas de vez en cuando dejen de lado su adjetivo, se debe al tan comentado
"amiguimismo" que hay en el sector?

Sí, puede venir un actor famoso con un monólogo y que llene la sala, los actores conocidos cuando no tienen un trabajo "fuerte" miran hacia las alternativas para trabajar. Por eso la Mostra tiene tan éxito, anima a la gente que no tiene la baza de ser conocida, a ser vista y tener la posibilidad de entrar en alguna programación.

Así se ve claramente que los teatros tienen como objetivo llenar la platea, ¿la Mostra también, o se desmarca?
La Mostra tiene mucho público y llena, tiene un precio muy asequible, un público muy fiel, y desde la primera edición ha estado lleno. Pero su objetivo no es éste, sino que es acercar la colectividad al teatro.

Podrías darnos un perfil de los asistentes?
De todo tipo, naturalmente viene bastante gente joven, otra que les interesa ver el motor de creación que representa la Mostra, también programadores, y también quién sabe que puede ver teatro por un buen precio.

¿Se podría alargar durante todo el año la Mostra, que fuera como tú dices un motor de creación, pero constante?
A nivel de montajes escénicos sí, pero la Mostra vale un dinero y ya cuesta mucho sacar adelante cada edición. Ahora mismo estamos en la frontera pero es un momento delicado, falta implicación por parte de instituciones y patrocinadores privados.

¿La falta de apoyo se podría asociar a la mala salud del teatro, teniendo en cuenta que los niveles de público no están en su mejor momento?
Es que siempre se descuida lo más importante que es cuidar al espectador, hay mucha oferta pero no demanda. Las instituciones deberían promocionar la cultura del teatro, en las escuelas o también con campañas publicitarias. Por ejemplo "¡Regalen teatro!".



Laia Brufau Pla
Viernes, 31 octubre '03