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Sandra Balsells es fotoperiodista independiente y profesora de fotografía en la Facultad de Periodismo de la Universidad Ramon Llull. Ha realizado trabajos en sitios como Cuba, Méjico, Canadá y Sicilia, y ha cubierto conflictos como el de Palestina, Rumania o el de los Balcanes. A este último le dedicó diez años de su vida realizando numerosos reportajes desde 1991, con la desintegración de Yugoslavia, hasta finales del 2000. Estas fotografías se recogen en un magnífico libro y documento histórico-político-social como es “Balkan in Memoriam”. Balsells trabaja ahora en un documental que se emitirá en 2004 a través de la cadena TV3 llamado “Retrats de l’ànima”, en el que la fotógrafa vuelve a los Balcanes para reencontrarse con algunos de los protagonistas de su libro y averiguar como se han reconciliado con la cotidianidad años después de aquella tragedia¿Qué pretende "Retrats de l'ànima"?Rescatar del olvido la vida de la gente que ha padecido una guerra y a través de sus testimonios hacer una radiografía de lo que supone reconciliarte con la vida cotidiana, con la normalidad, y como se consigue eso, que es lo más complicado. La gente que estamos entrevistando ha vivido tragedias muy duras, como la muerte de familiares o heridas graves en su propio cuerpo, hasta gente que ha pasado por campos de internamiento. Queremos reflejar como rehacen su vida a partir de estas historias tan duras.
Dicen que lo más duro de una guerra es su final, el volver a empezar de nuevo.Sí, es mucho más duro el final porque, curiosamente, en situaciones de guerra hay un sentido de solidaridad entre la gente que luego se pierde. Cuando un conflicto termina la gente sabe que cuenta únicamente con su esfuerzo y entonces se convierten en una sociedad más individualista, más egoísta. Existe también el problema de que en un periodo de guerra hay mucho apoyo de ONGs, de instituciones, incluso de prensa, que cuando éste acaba se van dejando el problema por resolver. De hecho, las personas con que nos hemos reencontrado han acogido muy bien el proyecto porque tienen la sensación de qué han sido olvidadas, que ya no se les presta atención. Como el conflicto ya no sale en los medios de comunicación parece que se ha solucionado cuando, en cambio, hay grandes dramas todavía vigentes.
Entonces lo han encajado bien, ¿no es como si les removieran todo lo que vivieron?Lo han encajado muy bien. Pero sí es verdad que nos hemos encontrado con algunos personajes que no del todo. Como una niña de Croacia que nos dijo que le parecía muy bien el proyecto, pero que ella solamente hablaría del futuro, que no quería recordar lo vivido: la muerte de su padre. Es una niña que yo retraté en el funeral de su padre cuando tenía cinco años, ahora tiene dieciocho.
Las primeras entrevistas que hemos hecho son un tanto superficiales, hemos pasado una hora con cada personaje para ver como vivían, como respiraban, pero cuando empecemos a grabar van a ser entrevistas mucho más largas, pasaremos dos o tres días con cada persona, y trabajaremos con la gente que vivió la guerra de joven, que son a los que les da más miedo recordar todo.
¿Cuando se iniciará el rodaje?La primera parte está prevista para finales de enero y principios de febrero. Queremos hacer unos rodajes en época invernal para que sea vea la dureza del clima. La segunda fase será en mayo para dar la otra visión, el contrapunto, es un país que en primavera y verano es muy bonito.
Y ¿para ti como ha sido la vuelta a los Balcanes?Muy bien. Ha sido uno de los viajes, entre comillas, más bonitos que he hecho, porque hay muchas vivencias personales del pasado que ya están superadas. Por ello ha sido un lujo viajar con esa tranquilidad, además del apoyo y la complicidad del resto del equipo. Ha sido muy bonito descubrir la vida de personas de las que sólo había fotografiado un instante y en un periodo muy breve de tiempo en el que no sabes ni el nombre ni prácticamente que ha pasado con ellos. Por eso volver y encontrarte con personajes que fotografiaste hace doce, ocho o seis años y conocer su vida a fondo es una cosa muy gratificante. Un viaje muy emotivo.
No es frecuente este tipo de documentales. Los medios siempre se centran en lo que es la guerra en sí, en los muertos, la barbarie, y dejan la posguerra a un lado que es donde de verdad se cierra el ciclo histórico de un conflicto bélico.Es el gran drama de los medios de comunicación, nos movemos a golpe de actualidad y en el momento que ésta desaparece, desaparecemos. Por ejemplo nosotros hemos vuelto con este proyecto, un proyecto muy bonito, pero a la gente le hablas hoy en día de los Balcanes y no quiere saber nada porque eso ya no es actualidad. Hasta el punto de que tras estar moviendo el proyecto por varios festivales hemos decidido cambiar el título para que no hiciera referencia a la guerra de los Balcanes. De “Balkan in memoriam”, el título de mi libro, lo hemos cambiado a “Retrats de l’ànima” porque no va a ser una radiografía de las víctimas del conflicto de los Balcanes sino una radiografía de las víctimas de cualquier conflicto.
Toda una década cubriendo el mismo conflicto, ¿no es demasiado tiempo?Sí. Lo que pasó es que a partir del ‘95 cuando ya llevaba cuatro años allí intenté combinarlo con trabajos en otras parte del mundo y fue el momento que entré a trabajar en la facultad, eso me daba una cierta estabilidad emocional y no estar metida constantemente en una drama como eran los Balcanes. Si no adoptas estás distancias llegas a un punto de desequilibrio que no es nada sano. Los proyectos hay que trabajarlos mientras los disfrutas, y yo durante esos diez años disfruté mucho, me aportaron muchas cosas: a nivel profesional era una historia que me interesaba muchísimo, y además de la vertiente fotográfica había la vertiente humana de haber estado volcada con el país y las ganas que tenía de seguir conviviendo de alguna manera con ellos. Pero en el momento en que me costó demasiado encontrar temas o imágenes diferentes a las que ya había tratado decidí abandonarlo, y coincidió que habían pasado diez años.
En la última página de tu libro aparece una imagen de un cartel electoral de Milosević colocado en una pared tras unos barrotes. David Owen, ex mediador de la UE en las guerras de Bosnia y Croacia ha declarado ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya durante estos días y dijo que "Milosevic no quería expulsar a todos los musulmanes, que únicamente quería una mayoría serbia, que Milosević no era un fundamentalista sino un hombre muy pragmático".Entiendo que la gente que ha tratado con Milosević, y Owen trató y negoció mucho con él, puede tener una percepción diferente de la persona. Una cosa es la persona y otra es el político. Puede ser que a nivel personal fuera agradable y encantador, sí, pero es que esa persona estaba desmembrando todo lo que se ponía en su camino. Me parece una falta de respeto y de tacto de cara a las víctimas.
Respecto a esa última foto, decir que era una foto muy metafórica de lo que todo el mundo esperaba que sucediera finalmente: que no hubiera impunidad total con él. Fue un recurso fácil a nivel fotográfico para decir como me gustaría que acabara Milosević. Pocos nos imaginábamos entonces que sería entregado al Tribunal de La Haya pasados unos meses y fue muy oportuno ponerlo en el libro porque pasó lo que esperábamos que pasará. Tenía muy claro que esa foto cerrara el trabajo representado a uno de los muchos protagonistas de esta barbaridad.
Iván Muñoz García :.
Martes, 04 octubre '03