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Ya no son los reyes... pero les queda su música
Si hace unos años llenaban los estadios de medio mundo, hacían giras interminables por territorio asiático y se peleaban con los hermanos Gallagher, ahora todo está más calmado. Y quizás ellos lo disfruten más. De ello se desprende el ánimo que se vivió durante su concierto el pasado domingo. Y es que Damon Albarn y compañía ya no están para ir saltando por el escenario. No llegan ni mucho menos a niveles vergonzosos como los abuelitos Rolling, y van por mejor camino puesto que ahora van con su música y no su cara, por delante.
El concierto empezó tranquilo con sonidos que pocos conocían, y aunque la mayoría de los asistentes no entró en el concierto hasta la revisitación de los clásicos, no había duda que eran ellos. Los niños malos del brit pop han crecido para dar paso a unos desaliñados treintañeros que continuan jugando a hacer guiños a su audiencia. La platea ya no la cubrían adolescentes como por su paso por la ciudad en el 96 y el 97. El público ha crecido. Los años han pasado factura pero cuando sonó el gran hit Girls and boys, allí votó hasta el apuntador.
Serán ya viejas glorias pero con un buen recuerdo del pasado, puesto que alternaron sus nuevos sonidos con hitos de sus discos más exitosos: Park life y The great escape, así como la electrizante Song 2 y Beetlebum, pertenecientes al elepé titulado Blur. Tuvieron momentos tiernos con To the end, donde con un casi ininteligible español señaló como una de esas canciones románticas. Rescataron posteriormente Pop Scene, la canción más antigua del repertorio. Algunos echaron de menos algunos himnos como Parklife o Country House, pero Albarn tampoco estaba en forma como para hacer el numerito clásico. Jugó con el público lo justo y necesario y no dejó que el aire jocoso que reinaba dentro del escenario bajara hasta la platea. Un escenario casi a reventar, ya que al órgano que siempre acompaña al solista y los componentes habituales del grupo, se les sumaron tres coros. El nuevo séquito de los Blur hizo las delicias del público acompañando en el tema Tender, un coqueteo de la banda con el gospel, con contrabajo incluido a cargo de Alex James, que por un tema dejó el cigarrillo, el cubata y el bajo en una esquina.
Durante estos seis años durante los cuales el grupo no ha pasado por Barcelona, les han sucedido de todos los colores, tanto a nivel personal como profesional. Han dejado de lado su vertiente canalla, las bolas de cristal y los grandes conciertos. Han experimentado con nuevas fórmulas, han tomado caminos distintos como el experimento Gorilla’s de Albarn. Han sido papás... Han madurado. Se presentaron en Razzmatazz sin uno de sus componentes Graham Coxon, al cual le ha sustituido el asustadizo Simon Tong, rescatado del desaparecido The Verve.
También se han mostrado críticos ante de su gobierno y de la política emergente actual. Por este motivo y por el centro de operaciones donde se acabó de gestar el último trabajo Think Tank, 2 meses de prohibición calma y mucho humo en Marruecos, les ha salido un trabajo correcto con aires nuevos y ganas de salir adelante, pero a un paso más pausado del que estaban habituados.
Pero en esencia continuan siendo lo que les hizo famosos: unos grandes canallas.
Laia Brufau Pla :.
Lunes, 02 octubre '03