Es una colección muy violenta (...) reivindicativa, por la situación de mierda que se está dando en el mundo.
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A sus 40 años, Josep Abril es uno de los diseñadores más importantes de la moda masculina española, y un habitual de la pasarela Gaudí. Reivindica la libertad creativa y evita imponerse límites a la hora de diseñar su ropa, que utiliza como medio de expresión. Lo demuestra en su colección de este invierno: prendas oscuras, violentas, como rechazo a la situación actual, y no dudó en dejarlo claro al presentarla en la pasarela barcelonesa en febrero de este año, cuando apareció con un rotundo 'NO' en la espalda. Sin duda, este barcelonés es un referente imprescindible en la moda actual

¿Qué buscas a la hora de crear una nueva colección? ¿Buscas que sea práctica, innovadora, cómoda...?
Divertirme, investigar... y lo demás viene dado. Que sea cómoda es lógico: caliente en invierno, fresca en verano...

¿Pero es una prioridad o es algo secundario?
Es secundario, porque la comodidad es algo muy relativo. Puede ser cómodo un tacón de ocho centímetros si te sientes a gusto con él, y puede haber mujeres que con ‘bambas’ se sientan incómodas. A mí, por ejemplo, la ropa de ‘lycra’ me parece incomodísima, pero hay chicos a los que les encanta ir marcando el ‘cuerpo serrano’ que tienen, y así se sienten más cómodos que con algo ancho de lino que en teoría debería ser mucho más cómodo.

¿A quién dirías que se dirige tu ropa?
Prefiero que la gente se dirija a mi ropa que no que mi ropa se dirija a la gente... No hay un tipo de hombre, más bien una actitud de hombre que quiera disfrutar, que se apasione con esto, que se vista con conciencia.

¿Cómo ves el panorama actual de la moda en España?
Tenemos que hacer más esfuerzos por vender fuera. El mercado no es interno, es mundial, y parece que no nos damos cuenta.

Entonces, ¿no crees que la moda española esté al mismo nivel que la internacional?
En absoluto. En el nivel financiero hay muchos menos recursos y a nivel de infraestructuras también está muy mal, cuesta encontrar un botón especial, hacer traer un tejido especial... Es un peso que hay, en otros países es más fácil.

¿Y Barcelona en concreto? ¿Crees que está en cierto sentido por delante de otras ciudades españolas, que es más favorable a la aparición de nuevas tendencias?
Creo que sí, porque hay mucha gente joven, mucha gente extrajera, mucha energía, muchas plataformas diferentes, como el Circuit o el Moda Fad... Este tipo de cosas ayudan mucho a los que empiezan, y se crea un campo de cultivo que es bueno.

Hablando de los que empiezan... ¿Qué opinas de los nuevos diseñadores? ¿Hay alguien en concreto que te guste especialmente?
Sí, no te diré nombres, pero hay bastantes. Sobre todo en el Moda Fad, del cual soy vocal y activista. Lo que pasa es que cuando empiezan hacen grupos, no están muy definidos y a veces ponen nombres con los que no tienen nada que ver. Después, cuando poco a poco se van consolidando, ya cogen un nombre propio, normalmente el suyo.

¿Qué pasarela prefieres, Gaudí o Cibeles?
París... (Risas) Estoy en Gaudí, por lo tanto, Gaudí. Además, para hombre es más importante Gaudí.

En pasarelas internacionales, entonces, París...
Sí, claro, porque Milán es mucho más de marca. En París hay mucho más espacio para lo que es creador.

¿Y qué opinas del tema de la creación de una pasarela única en España, de unificar Gaudí y Cibeles?
Me preocupa poco; me preocupa más quién desfila que cómo se desfila. Además, esto es utópico, es imposible. Para empezar hay 40 diseñadores en cada pasarela, y si se unificaran, habría 80. Si no, dime quién tiene los huevos de decir: ‘Ése sí, ése no.’ Probablemente no lo haría quien yo quisiera, así que prefiero que haya dos paralelas, dos diferentes.

¿En qué te inspiraste al hacer la colección otoño-invierno de este año? He visto que es más oscura...
Sí, es una colección que se llama Intervention, ‘intervención’. Es una colección muy violenta, muy oscura, un poco reivindicativa, por la situación de mierda que se está dando en el mundo. Cogí prendas muy clásicas y les hice intervenciones violentas, les añadí bolsillos, las rompí, las destrocé a la piedra...

Fue el momento en el que, en la presentación de la colección, te manifestaste contra la guerra, ¿no?
Sí, pero no sólo contra la guerra, sino contra todo lo que no me estaba gustando de este país: la guerra, la Ley de Educación... Y muchísimas otras cosas.

¿Qué opinas de polémicas como la de David Delfín?
Creo que fue ha sido muy bueno para David Delfín y muy malo para la moda española, porque fuera se ríen de estas cosas.

¿Sí?
Absolutamente, se nos ríen en la cara. Son ridículas, estas polémicas...

Cambiando de tema... ¿Has pensado en diseñar ropa para mujer?
Lo he hecho algunas veces, pero tampoco le doy mucha importancia... Era más bien un complemento a la colección de hombre. De momento nos estamos concentrando en el hombre. Supongo que llegará más adelante, pero ahora tampoco es un proyecto que me apetezca mucho.

¿Y tú utilizas tu propia ropa?
Sí, casi siempre. Soy un poco el conejillo de indias: me pruebo los tejidos, la ropa, si sienta bien...

Así que si está bien para ti, está bien...
Exacto.

¿Cual es tu prenda favorita a la hora de diseñar?
Nada, ni color, ni prenda, ni tejido ni nada. Creo que tienes que ser absolutamente libre. En una colección habrá mucho punto, en otra sólo camisas, en otra parkas y en otra chaquetas. No hay que encasillarse.

¿Y hay alguna época de la que te guste especialmente la moda que se hizo?
No, pienso más en el futuro que en el pasado. No baso mis colecciones en los 80’s, los 60’s o los 20’s. Nunca, siempre prefiero mirar hacia adelante; si no, acabas haciendo ‘refritos’. A veces pasa que, una vez que has empezado, te apetece hacer pantalones de pata de elefante, pero no es un tema que me preocupe.

¿Hay algo que esté de moda actualmente que no te guste nada?
(Reflexiona) No.

¿Y al contrario? ¿Algo que te guste especialmente?
Sí, esta libertad de que ‘todo vale’ me gusta mucho. El rollo chandalero, esto de copiar... Me parece muy interesante. Supone sacarle sacrilegio a la moda.

¿No crees que en la moda de hombre es más difícil innovar, aportar cosas nuevas y que funcionen? Parece que en la moda de mujer es más fácil este ‘todo vale’...
Sí, son dos retos totalmente diferentes pero, al mismo tiempo, si haces una pequeña diferencia en moda de hombre se acentúa mucho más, es mucho más radical que una gran diferencia en moda de mujer. Cosas que a mí me interesan mucho, como la textura, el color o la calidad de los tejidos cobran mucha más importancia.

¿Cómo crees que va a evolucionar la moda de aquí a unos años? Por ejemplo, crees que se van a implantar las faldas para hombre, que han aparecido alguna vez en tus colecciones?
No, ya hace muchos años que los diseñadores siempre sacan faldas de vez en cuando. Empezó Gaultier hace unos años, y siempre hay movidas así. La falda que yo hice era un rollo un poco escocés. Ese tipo de hombres, en las montañas con las faldas, son súper masculinos, y yo quería apoyar esto, pero no quiere decir que apueste por las faldas, ni creo que los hombres acaben en falda.

¿Pero crees que va a haber más libertad en el mundo de la moda para hombre, que se va a innovar más?
Yo espero que el hecho de que cada vez se acerquen más las culturas extranjeras vaya a contribuir. Espero que dentro de 20 años se pueda ir con chilaba por Barcelona sin que pase nada, sin que te llamen ‘moro de mierda’. Creo que estas cosas son las que se van a ir implantando.

¿Puedes comentarnos algo de la colección del verano que viene? He visto que está basada en el mundo de la industria, del trabajo...
Sí, trata sobre el trabajo, desde su vertiente industrial, técnica, de las fábricas, de los logotipos, de la imagen, hasta la otra vertiente más humana, del resultado de cómo quedan las prendas después de haberlas usado para el trabajo, sobre esta dualidad: el antes y el después. Me gusta jugar con el tiempo de las cosas y esto me permitía hacer el principio y el final.



Marta Franco Guallar :.
Miércoles, 05 octubre '03