Me aconsejaron que quitara la palabra 'vagina' del título, pero sería como quitar la duda existencial de "Hamlet"...
 
Entrevistas |

Actriz de teatro
Maite Merino

La obra cumple ya más de tres años en escena después de haber pasado por teatros de toda España. En su segunda temporada en Barcelona, "Los monólogos de la vagina", obra dirigida por Antonia García e interpretada por Maite Merino e Ione Irazabal continúa siendo un rotundo éxito de público y crítica. El público barcelonés tendrá la oportunidad de ver el espectáculo hasta después de Navidades, tras lo cual la compañía iniciará una gira para volver a Madrid a finales del año que viene.
Maite produce e interpreta la obra de Eve Ensler, un texto crítico, femenino y divertido que no deja indiferente a nadie. La madrileña estrenó la obra en Madrid en el 2000 con su compañía Karácter, y lleva ya 750 representaciones y más de 500.000 espectadores con los monólogos. Este año recibió Mención Especial en el Segundo Certamen de Teatro FECACE, en reconocimiento a su trayectoria como productora y actriz y por la valentía de haber traído "Los monólogos de la vagina" a España.


¿Cómo surgió la idea de traer la obra a España?
Estando en Londres, vi a Eve Ensler haciendo el espectáculo en un teatro, sola, y me pareció muy interesante, sobre todo por su sentido del humor, por como unos temas tan terribles y dramáticos, o temas tabú, pueden llegarte a través del sentido del humor. Me pareció que Eve Ensler había tratado el tema desde un punto de vista muy inteligente.

Ésta era la primera vez que esta obra se representaba en España, ¿no?
Bueno, hubo un montaje de unas catalanas, paralelo al nuestro, hace unos cuatro años, pero ellas hicieron una versión muy diferente, muy física, y sacrificaron mucho texto.

¿Hubo algún problema por el hecho de que hubiera dos montajes de la misma obra al mismo tiempo?
No, porque ellas lo hacían en catalán, en Cataluña, y yo lo hacía en castellano, en Madrid. Realmente ese espectáculo era muy interesante, pero no funcionó tanto como está funcionando éste, porque, en mi opinión, la fuerza de la obra está en el texto. Ellas hicieron un espectáculo basado en las vaginas, muy bonito, y con un montaje muy bueno, pero la fuerza del texto es la fuerza de la palabra, romper el tabú de la palabra y llamar a las cosas por su nombre.

¿Has tenido problemas en algún momento por traer una obra que, a primera vista, puede resultar polémica?
Sí, me costó muchísimo encontrar un teatro en Madrid que me estrenara la obra, por el título. Ahora tengo éxito, pero hasta que logré estrenarla pasaron muchísimos meses sin que pudiera sacar el proyecto adelante, porque la palabra 'vagina' me cerraba las puertas. Además, me decían que si era feminista, que si tenía un contenido social... Ahora todo esto se lleva, pero cuando yo empecé a mover esta obra, en 1999, el teatro con una parte contestataria no era nada comercial. El éxito de "Los monologos de la vagina" no ha llegado caído del cielo, tuve que luchar mucho para poder estrenar en Madrid.

Cuesta creer que la gente pudiera ser tan cerrada...
La gente es abierta, el público es abierto, porque en cuanto estrenamos la obra fue a verla, y la ha aceptado y la ha entendido. Son los que tienen teatros o la gente que los programa los que no lo eran. Me aconsejaron que quitara la palabra 'vagina' del título, pero sería como quitar la duda existencial de "Hamlet". El texto está basado en parte en que no tengamos miedo a las palabras, a las palabras que ya eran tabúes. Hay un mundo oscuro y de misterio alrededor del órgano sexual femenino, empezando por la palabra. Si la quitara del título estaría contradiciendo la obra. No podía hacerlo.

¿Y el tema de que fueran monólogos te supuso alguna dificultad de cara a la distribución?
Sí, también me decían que los monólogos en España no funcionaban. Hablo de España en general, que no es lo mismo que Barcelona, aquí la gente está acostumbrada al teatro, y al teatro de calidad. Aquí sí que se hacían monólogos, estaba Pepe Rubianes, y funcionaban. A nivel general era diferente. Estuve planteándome quitar del título, no la palabra 'vagina', sino la palabra 'monólogos', pero la obra empezó a ir bien; a la vez "El club de la comedia" empezó a entrar en las casas y la gente se acostumbró al tema del monólogo. Yo abrí un poquito brecha, aunque Charo López llevaba tres años haciendo "Tengamos el sexo en paz", que también era un monólogo y le fue bien.

¿Habéis sido fieles al texto original?
Totalmente fieles. Hay una adaptación del lenguaje, de los chistes y juegos de palabras para traerlo a España: un personaje dice que soñaba con Frank Sinatra, y en el original era con Burt Reynolds, alguien iba andando por Manhattan, pues aquí anda por la Gran Vía, pero el texto es fiel al original y los monólogos siguen el mismo orden. Lo único que la directora ha añadido han sido los juegos con los objetos y la música para ayudar a los personajes y pasar de un monólogo a otro. Estos elementos no están en el montaje original, y Antonia los ha añadido con mucho talento para hacerlo más visual, para dinamizarlo un poco.

¿Y ha habido cambios en la obra durante este tiempo?
No, sólo han cambiado las actrices. Hasta hace dos meses actuábamos Magdalena Broto y yo, y también hemos hecho un espectáculo con tres actrices, en el que la tercera actriz hacía los personajes pequeños que aparecen. Ahora llevamos un tiempo sin hacerlo así porque la tercera actriz estaba de baja, y nos hemos quedado Ione Irazabal y yo.

La obra utiliza el pretexto de la vagina para hablar en muchos casos de la situación de la mujer. ¿Dirías que es un texto feminista?
Yo diría mejor 'femenino' porque en el feminismo hay a veces un componente de lucha contra el hombre que aquí no se da. El hombre no se trata en la obra, pero sí que se puede decir que es feminista porque pone sobre la mesa temas como las mutilaciones genitales, las violaciones... Aquí el feminismo de Eve Ensler es un feminismo más inteligente que pone como responsables primero a las mujeres y luego a la sociedad en su conjunto.

Pero no es un ataque hacia el hombre...
No, por eso en ese sentido no es feminista, pero si no entendemos el feminismo como un ataque al hombre, claro que el texto es feminista.

¿Echas en falta algún tema que la obra podría haber tratado, como el acoso sexual o la prostitución?
No, porque son "Los monologos de la vagina" y todo viene a partir de la vagina, la obra no está hablando de las relaciones hombre-mujer. Si se meten temas como el acoso sexual se amplía mucho el tema a las relaciones con los hombres, y realmente la obra habla de la vagina: empieza con el vello púbico, sigue con los labios, llega hasta el parto... Trata la violación, pero no entra en si te tocan las tetas o te miran mal porque está hablando de la vagina. De todas formas, no creo que se quede corto, al contrario, porque con el pretexto de la vagina se tratan muchos temas, como los malos tratos a mujeres a través de las mutilaciones o violaciones.

La obra alterna momentos trágicos con momentos cómicos para tratar una serie de situaciones muy dramáticas, vistas fríamente. ¿Por qué lo hacéis así? ¿Crees que la comedia es una buena forma de hacer llegar a la gente una reivindicación?
Yo creo que sí, eso es lo que me llamó la atención del texto, como consigue más fuerza por medio del humor. Por ejemplo, en la película "American Beauty", que también se estrenó cuando yo estaba en Londres, me llamó la atención como se estaba haciendo una crítica feroz a la situación de una familia media americana a través de la comedia, y así se conseguía que te llegara más. También me pareció muy interesante una entrevista que leí en la que Laia Marull hablaba de la película "Te doy mis ojos" y contaba que estuvo con un grupo de mujeres maltratadas durante quince días, para prepararse para la película, y le llamó la atención que, cuando se decidían a hablar de su experiencia, lo hacían a través del humor, porque si no, no podrían hablar de esos temas tan terribles. Es como en la obra. Además, creo que el texto tiene un equilibrio estupendo, no es nada vulgar.

¿Cómo valoras la respuesta del público?
Es muy positiva, fíjate en el tiempo que llevamos ya... El público sigue la obra y no se pierde ni una palabra. La respuesta del público ha sido estupenda en todos los sitios.

Me llamó la atención el momento en el que interactuáis con el público con la 'reivindicación del coño' [la actriz Ione Irazabal hace corear al público la palabra 'coño']. ¿No crees que podría resultar peligroso, que el público podría cohibirse y no participar?
Eso me parecía a mí al principio, pero la directora dijo: 'Vamos a dejar que la gente lo diga después de haberles convencido de que la palabra es bonita', y funciona siempre. Yo tenía miedo de que el espectáculo se nos fuera por ahí, pero Antonia decía que la obra es muy dura, que hay momentos muy duros y que la gente necesita descargar la tensión. Por otra parte, la palabra 'coño' no es tan dura como el inglés 'cunt'. En Londres, cuando Eve Ensler lo decía, el público estaba más tenso de lo que está en España.

¿Es complicado, como actriz, hacer una obra con una puesta en escena tan sencilla, con sólo dos actrices y pocos elementos sobre el escenario?
Sí, está todo basado en el texto y en el trabajo de las actrices. El proceso de ensayos es complicado y necesitas ser un buen actor porque tienes que cambiar en dos segundos de un personaje a otro. Cada una tenemos unos seis personajes y, en un momento, cambiando de zapatos cambiamos de personaje. Era difícil, pero ahora llevamos tanto tiempo que se nos ha hecho fácil, y es muy satisfactorio.

¿Qué proyectos tiene tu compañía, Karácter, de cara al futuro?
De momento estaremos todo este año con los monólogos. Estoy leyendo y decidiendo cuál será el próximo proyecto, pero antes de empezarlo descansaré un poco.

¿Cómo ves el panorama teatral en España y, en concreto, en Barcelona?
En Barcelona lo veo muy bien, se están haciendo obras muy interesantes y me parece que hay muchísimo movimiento. En el resto de España está más parado, las compañías tienen problemas con las giras y a las comunidades les cuesta traer las obras, si no es a las ciudades importantes. La distribución está difícil, se centra todo en Madrid y Barcelona, y Barcelona está bastante fuerte en variedad, hay mucho donde elegir, pero Madrid se está basando mucho en los musicales, hay poco riesgo.

¿Crees que el panorama es favorable a nuevas propuestas?
Yo creo que sí, creo que el público está pidiendo a gritos que haya teatro que le toque, que le llegue. El éxito de los monólogos se debe también a eso.


Marta Franco Guallar :.
Lunes, 17 noviembre '03