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Albert Guasch
El Periódico
Viernes, 28 noviembre '03

Quizá había una inicial intención reivindicativa por parte del jurado en los Premios Ondas de este año, pero apenas se plasmó en el escenario. Si la había, se apreció en cuentagotas. En la dedicatoria de Alejandro Sanz a Julio Medem. En algún gag del Gran Wyoming, animador de la gala. Poco más. Mensajes, los justos y, desde luego, sin estridencias.
Esta especial edición de los premios que otorga cada año Ràdio Barcelona, la de su 50° aniversario, discurrió ayer en el Barcelona Teatre Musical con seriedad, sin impertinencias, lejos del tono bullanguero de unos Goya. Acaso con un ligero deje nostálgico. Cincuenta años entregando estatuas justificaban una mirada atrás, momentos de recuerdos, un guiño al pasado que se hizo sin sentimentalismos.
"La historia de los Ondas es también la historia viva de este país", sentenció de entrada Iñaki Gabilondo, copresentador de la ceremonia junto con Gemma Nierga. El Gran Wyoming asumió un papel más bufonesco. Interpretó al personaje del Ente, un supremo creador del universo radiofónico y televisivo. Bien, gracioso, en su línea.
Se entregaron cuatro Ondas de Oro, cuatro galardones especiales pensados para remarcar el aniversario. Matías Prats padre, ausente "por unos achaques atribuibles a la edad", según explicó su hijo --está a una semana de cumplir los 90 años-- recibió el premio por su trayectoria en radio. Chicho Ibáñez Serrador, por su carrera televisiva.

EL CABALLO DE CHICHO
"Hace muchos años --dijo el inventor de Un, dos, tres--, cuando tuve el honor de recoger mi primer Ondas, sentía la misma sensación de ahora. La diferencia es que el caballo --en referencia a la escultura-- se ha estilizado, se ha adelgazado. Yo no. Es una pena".
En el momento en que se llegó a la concesión de estos galardones más conmemorativos --en la parte final de la gala-- ya había quedado claro desde hacía un rato que los gestos protestones o los mensajes con inquina no tenían cabida en la ceremonia. Y eso que alguien pudo intuir, a la vista del listado de premiados, que a lo mejor habría algún alegato comprometido, algún gancho al poder, algo de zarabanda.
Alejandro Sanz, que se llevó dos premios --mejor canción por No es lo mismo y mejor artista español--, cumplió su palabra. Como había anunciado el día anterior, brindó por Julio Medem, autor de La pelota vasca, al agarrar una de las estatuillas. "Quiero dedicarle esto a una persona que ha apostado por la palabra y el diálogo para entendernos", proclamó.
Hubo un premio a una televisión alemana por un reportaje sobre el Prestige. Otro de radio para los servicios informativos de la cadena SER de Galicia por sus esfuerzos al cubrir la catástrofe del petrolero. Y aún otro para la cobertura informativa de Tele 5 sobre el desastre en las costas gallegas. Todos fueron agradecidos sin armar ruido. Hasta la tripleta de Las Niñas, distinguidas por el mejor videoclip por Ojú --ese himno callejero y rapero contra la guerra--, optó por evitar la zambullida ideológica. Les dio más por la picardía. Una se presentó ante el público con medio trasero al aire. "¡Se te ha olvidado la falda en el hotel!", exclamó una de ellas.
Si la concurrencia ofreció un aplauso particularmente vibrante fue para el dúo Andy & Lucas, grupo español revelación. Los héroes impensados. Con un acento marcadamente gaditano y un conmovedora modulación inocente, uno de los adolescentes se lució: "Dedicamos este premio a esas mujeres que sufren el maltrato. Porque de verdad no entiendo cómo hay hombres que pueden poner la mano encima a una de las creaciones más bonitas de la Tierra". De haber sido un coso taurino, podrían haber dado una vuelta al ruedo.
En el apartado del mérito periodístico salieron contentas y con premio Pepa Fernández, responsable de No es un día cualquiera, de RNE y Júlia Otero, que compartió con los de Las noticias del guiñol de Canal + el reconocimiento al mejor programa de entretenimiento.
Iciar Bollain, Javier Cámara, Candela Peña y Marisa Paredes levantaron trofeo cinematográfico. La Oreja de Van Gogh, Tribalistas, Antonio Orozco y Bebo y Cigala tuvieron los suyos en la vertiente musical. Y para el empaque internacional se premió a Sting y Phil Collins.
Salió en la gala el nombre de Letizia, de la boca del Gran Wyoming. "Mi mejor creación", dijo muy puesto en plan todocreador catódico.